Este viernes, la Union Europea dio el ucase para la firma de un tratado de libre comercio con el Mercosur. Dejando atrás una lista larga de disidencias internas, la decisión europea terminará creando una zona de libre comercio con un mercado que suma setecientos millones de personas.
Las expectativas del presidente Yamandú Orsi sobre la oportunidad de la firma del tratado luego de la invasión estadounidense a Venezuela, comunicadas a su par español, Pedro Sánchez la semana pasada, no eran infundadas ni ilógicas.
Destaca Patricia Cohen en el The New York Times: “El acuerdo ofrece un marcado contraste con la agresión creciente exhibida esta semana por la administración Trump. Mientras Europa trabajaba para extender una era de colaboración económica, Estados Unidos, su otrora cercano aliado, demostraba que prefiere la coerción a la cooperación”.
Y como las cosas son como son, no por arte de la casualidad, Europa, que reaccionó en bloque a las bravatas de Trump sobre Groenlandia, asegura en America Latina las vías para fortalecer las relaciones comerciales —las que realmente importan al presidente norteamericano.
Hoy, a un cuarto de siglo de iniciadas las tratativas entre 27 países de Europa y cuatro de América del Sur, los sudamericanos festejan mientras los europeos se resignan: luego de concesiones por parte de la presidencia de la Comisión Europea, los intereses agrícolas han quedado de lado y la preocupación por la concordancia de los estándares latinoamericanos con la normativa ambiental europea fue superada.
Las sonrisas van por barrios. Mientras Luiz Ignacio “Lula” Da Silva ganó la apuesta al multilateralismo, la presídenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dejó colgada una frase que suena a declaración de intenciones, mirando al norte del Hemisferio Occidental: el tratado es “una prueba más de que Europa traza su propio rumbo y se mantiene como un socio confiable”. Posiblemente Marco Rubio esté mirando todo de reojo.
En los últimos días el Secretario de Estado estadounidense, se refirió a la Estrategia de Seguridad Nacional de su país. La misma busca que quienes compiten con Estados Unidos fuera del continente, vean sus intereses limitados. La pregunta incómoda que cabe, luego de la aprehensión del dictador Nicolás Maduro, es la forma en que la potencia norteamericana logrará entorpecer esta potencial influencia extraregional en las Américas.
Brian Winter, editor en jefe de “Americas Quarterly”, explora si está llegando a su fin la “Era de Fidel Castro” dado que “la versión represiva, confiscatoria y agresivamente anticapitalista de la izquierda practicada por Cuba y Venezuela nunca ha sido tan impopular en toda América Latina —no principalmente por las acciones de Donald Trump, sino porque sus propios fracasos nunca habían sido tan públicamente visibles”.
Aunque advierte, refiriéndose a la invasión liderada por el mandatario norteamericano a Venezuela que, “la intervención estadounidense más dura en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989 todavía podría salir horriblemente mal; e incluso si tiene éxito, aun así podría generar una versión del siglo XXI de la reacción antiimperialista que, en primer lugar, ayudó a dar origen a Castro.”
En Uruguay, empero, no es la caída de la era lo que debiera importar. El propio José Mujica se encargó, de una manera u otra a destacar los errores (y horrores) del capítulo comunista caribeño que la vaticinaban. Lo que en este juego parece importante es que las miserias de la revolución cubana terminen, con Winston Churchill, sin una lágrima que las lloren y que un nuevo imperialismo avasallante no las reviva de forma alguna.
La novedad providencial de la aceptación europea al acuerdo UE-Mercosur, que tiene cierto aire de autodefensa y desafío para los países del otro lado del Atlántico, puede ser, para los americanos, la continuidad de un ciclo de equilibrada estabilidad, sin amenazas vecinas.
Ayer veinticinco años parecían mucho. Hoy, no son nada.



nada como un susto para dejar de lado 25 años de negarse a la nada misma LUEGO DE UN DIA AOTRO TE DICEN ESTOY DE ACUERDO ,Y LA IZQUIERDA CONTENTA DE DICHO LOGRO QUE ES SOLO EL SUSTO DE SU VIDA Y NO MAS QUE ESO ,MIENTRAS EL RESTO DE EUROPA TIEMBLA VAJO EL OTRO SUSTO DE RUSIA QUE LES DICE COMO SE TIENEN QUE COMPORTAR PERO A NADIE LE IMPORTA