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Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, enero 21, 2026

Por estos días se me ha preguntado acerca de las actividades del Instituto Paso Morlán. Creo que es oportuno compartir con los lectores de ¡Viva Batlle! cuanto se viene haciendo en ese ámbito. Para empezar hay que señalar la aparición de este suplemento asociado al histórico diario de Batlle y Ordóñez, dirigido por uno de sus descendientes. Una suma de esfuerzos para enriquecer al producto, para diversificar las miradas, para contraponer opiniones. Mantener algo como EL DÍA y su suplemento, en tiempos en los que a la gente le cuesta leer o no tiene tiempo para escribir, créanme, es una tarea titánica. En eso estamos.

Ahora bien, un centro de estudios no puede agotarse en una publicación, ni la publicación puede fagocitarse al centro de estudios. Hoy los uruguayos están entrando en la recta final de una campaña electoral. Eso altera un poco el funcionamiento del centro. En primer lugar porque es infructuoso el trabajo de organizar actividades cuando estas proliferan con el calor partidario. Agréguese, además, lo complicado que resulta construir ideas en un clima de polarización que nos convierte un día en santos y al otro en demonios, según a quien le prestemos el micrófono. La construcción de ideas reclama un clima de sosiego. 

En segundo lugar aparece la dificultad de contar con la participación de gente de aquilatado pensamiento en esas actividades. Lamentablemente, material tan rico como escaso, es difícil de conseguir en estos días. Por una razón u otra no logramos su concurso. Especialmente entre los batllistas colorados cuya opinión es relevante. 

Estas dos condiciones, lejos de considerarlas un obstáculo, coadyuvan a darle un comienzo más sano a nuestro propósito. Hablar de una puesta al día del Batllismo no es sacudir un catafalco y recoger lo que caiga para explicarlo a gusto del consumidor. Ha pasado mucho tiempo y el mundo ha cambiado. El Batllismo tiene su valor doctrinario -ajeno a los tiempos- y su impronta ética -al margen de los objetos políticos-. Eso está. Se puede discutir, analizar y enriquecer, pero no se puede cambiar. La despersonalización del poder, la moral ciudadana fundada en la justicia social,  la honradez y el proyecto del porvenir, no admiten mayores cambios. El desafío es cómo se bajan esos valores a la realidad; al  hoy y a los temas concretos. Ahí el asunto cambia y nos lleva al trabajo que venimos haciendo en estos días. ¿Cuál es la perspectiva del Batllismo sobre estas realidades del presente? Responder a esto es nuestro fin principal y ya lo hemos ido explorando en estas páginas. El Batllismo y las cuestiones de género; Josefina Insua nos viene haciendo aportes como el que publicamos en esta edición. La reconfiguración de la familia del siglo XXI y el matrimonio igualitario; Juan Martín Sánchez nos trajo sus reflexiones sobre un tema que en los tiempos de Batlle y Ordóñez apenas alcanzaban la línea del divorcio. La educación en tiempos en los que la tecnología lleva al mercado laboral a un cambio constante y a una velocidad trepidante. O el debate si se educa para el trabajo o para formar ciudadanos. Pablo Romero García nos hace llegar hoy sus opiniones desde la filosofía, el gremialismo y la docencia. Nueve páginas aportadas al centro para la reflexión. El reto ambiental; desde lo estrictamente científico y desde el Derecho ya ha sido abordado por Leopoldo Trivel y María Ximena Ulfe. 

Encontrar esas nuevas perspectivas es imprescindible para el restablecimiento de los viejos principios en un marco de actualidad y vigencia efectiva.

Estamos trabajando.

 

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