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Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, febrero 4, 2026

Vitamina D: la “hormona” del bienestar integral que puede cambiar la salud de los uruguayos

Durante años se la llamó simplemente “vitamina D”. Hoy sabemos que es mucho más: una verdadera hormona, activa en prácticamente todos los tejidos del cuerpo, capaz de influir en la fortaleza ósea, el sistema inmune, el metabolismo, el corazón, los músculos e incluso la longevidad. Su déficit es común, especialmente en ciudades, en adultos mayores, personas que salen poco al sol o usan protectores solares de forma intensa.
En un país como el nuestro —con largos inviernos, mucha vida interior y población envejecida— la vitamina D se vuelve un tema de salud pública. Y lo más importante: su suplementación es segura, económica y con beneficios probados.

Una hormona vital para el organismo
La vitamina D se transforma dentro del cuerpo en calcitriol, una hormona que regula cientos de genes y participa en procesos esenciales:
• fortaleza ósea y muscular,
• control de la inflamación,
• regulación del metabolismo,
• crecimiento y reparación celular,
• funcionamiento del sistema inmune,
• salud cardiovascular.
Por eso, cuando falta, no solo sufren los huesos: sufre todo el organismo.

Huesos fuertes y músculos más firmes: el beneficio indiscutible
La vitamina D es imprescindible para absorber calcio y mantener la estructura del esqueleto.
Su déficit genera debilidad, dolores, riesgo de caídas y fracturas.
La buena noticia: la suplementación eleva los niveles rápidamente y mejora la fuerza muscular y el equilibrio, especialmente en personas mayores. Esto se traduce en menos caídas, menos fracturas y mejor calidad de vida. En el adulto mayor, este beneficio es dramático: reduce hospitalizaciones, dependencia y complicaciones.

Una aliada del sistema inmune
La vitamina D regula la respuesta del sistema inmune innato y adaptativo. Estimula la producción de péptidos antimicrobianos —pequeñas “armas” naturales que eliminan virus y bacterias— y modula la inflamación.
Los estudios más recientes muestran que las personas con niveles adecuados de vitamina D tienen menos infecciones respiratorias, menor gravedad y mejor respuesta inmunológica global.
Por eso se investiga activamente su rol en epidemias de gripe, infecciones del invierno y defensas en general. En personas con déficit, suplementarla reduce episodios de infecciones agudas, un beneficio muy relevante en niños, adultos expuestos y, sobre todo, en los mayores.

Corazón y metabolismo: un escudo adicional
La vitamina D interactúa con el endotelio vascular, el sistema renina-angiotensina y la sensibilidad a la insulina.
Estos mecanismos explican por qué los buenos niveles de vitamina D se asocian a mejor salud cardiometabólica:
• menor inflamación sistémica,
• mejor función de los vasos sanguíneos,
• mayor sensibilidad a la insulina,
• menor progresión del síndrome metabólico.
En personas con prediabetes o factores de riesgo, la suplementación ayuda a mejorar parámetros metabólicos. Para un país con creciente epidemia de obesidad, este es un punto clave.

Un papel prometedor en cáncer y longevidad
La vitamina D influye directamente en la regulación del crecimiento celular. Promueve la apoptosis de células dañadas, reduce la proliferación anómala y regula la angiogénesis.
Estos efectos explican por qué múltiples estudios observan que las personas con niveles adecuados tienen menor riesgo de algunos cánceres y, sobre todo, menor mortalidad cuando ya padecen alguna enfermedad tumoral.
Este hallazgo es particularmente notable en adultos mayores y en personas con enfermedades crónicas: la vitamina D parece actuar como una capa más de protección frente a los procesos degenerativos.

En el embarazo y en los niños: un nutriente decisivo
En embarazadas, contar con niveles adecuados de vitamina D se asocia con:
• menor riesgo de preeclampsia,
• menor riesgo de parto prematuro,
• mejor salud ósea y neuromuscular del bebé.
En niños, previene el raquitismo y favorece un crecimiento sano. Hoy se considera un pilar de la pediatría preventiva.

Los adultos mayores: los grandes beneficiados
A partir de los 60-70 años, la piel produce mucha menos vitamina D incluso con buena exposición solar.
Por eso, la mayoría de los adultos mayores presentan niveles insuficientes, y a la vez son quienes más la necesitan: huesos, músculos, defensas y metabolismo dependen fuertemente de ella.
La suplementación en este grupo es clave, y los beneficios son los más contundentes de todos:
• menor fragilidad,
• menos caídas,
• mejor fuerza,
• mejor capacidad funcional,
• menor mortalidad global.
Para la salud pública, pocas intervenciones tan simples logran tanto.

¿Por qué cada vez más médicos recomiendan suplementar vitamina D?
Porque es:
• segura en dosis recomendadas,
• efectiva para recuperar niveles adecuados,
• accesible y económica,
• necesaria en amplios sectores de la población,
• una inversión en salud a largo plazo.
Además, la vida urbana, los protectores solares, el envejecimiento de la población y los meses de invierno hacen que conseguir vitamina D solo con el sol sea cada vez más difícil.

Dosis y controles
Debe ser indicada por un profesional, pero las dosis habituales (800–2000 UI en adultos, según edad y situación) han demostrado ser seguras y suficientes para la mayoría.
Medir 25-OH-vitamina D en sangre permite ajustar el tratamiento y evitar tanto el déficit como las dosis innecesariamente altas.

Conclusión: una hormona estratégica para la salud del siglo XXI
La vitamina D ya no es un simple complemento. Es un factor decisivo en múltiples áreas de la salud.
Su déficit es silencioso, frecuente y tiene impacto real.
La buena noticia es que corregirlo es sencillo.
En un país que envejece, una estrategia ordenada de detección y suplementación puede traducirse en:
• menos fracturas,
• menos internaciones,
• menos infecciones respiratorias,
• mejor rendimiento muscular,
• mejor salud vascular,
• menor mortalidad en personas vulnerables.
La vitamina D es, hoy, una de las herramientas preventivas más poderosas, seguras y baratas que tenemos para proteger nuestra salud y la de quienes amamos.

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