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Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, febrero 4, 2026

Victoria Ocampo y Rabindranath Tagore.

La reciente cumbre de bravucones hiper-ricos, unidos por el odio a Estados Unidos, Europa e Israel, tuvo una consecuencia insospechada: el recuerdo de un grato encuentro entre dos culturas cuando Narendra Modi, el “Netanyahu hindi”, visitó Buenos Aires antes de ir a la reunión de los BRICS.
Escribió en la red X:
“Rendí homenaje a Gurudev Tagore en Buenos Aires quién la visitó en 1924 y dejó su huella en la mente de muchas personas de esta nación, en especial académicos y estudiantes. En la India, nos enorgullecen enormemente sus contribuciones a la historia y cultura. Su énfasis en el aprendizaje y la educación son muy motivadores.”

Si no fuese por este posteo del autócrata hindi, esta columna tendría hoy otro contenido. Seguramente me vaya de este mundo sin saber los motivos que llevaron al golpista Augusto Bernardino Leguía y Salcedo a invitar al poeta Rabindranath Tagore a la República del Perú en 1924. Por lo que me informa Wikipedia, el primero era un europeísta y su país estaba en los festejos del centenario.
Victoria Ocampo era una patricia muy rica que en 1908 había estudiado en la Sorbonne. Ella iba a París como yo a Las Toscas.

La cuestión es que el autor del himno de la India, Jana Gana Mana. El espíritu de todo es el pueblo y premio Nobel de Literatura se enfermó en Río de Janeiro y en tránsito por el puerto de Buenos Aires le recomendaron no seguir el viaje.

El poeta bengalí llegó el jueves 6 de noviembre de 1924 a la otra orilla. La cuestión, como dicen retóricamente, es que el encuentro entre la Sra. Ocampo y Tagore fue difícil de olvidar. La gestora cultural es actualmente un nombre más que conocido en Bengala.

Como cuentan Daniel Gigena , Luciano Sáliche y Valentina Abreu Salomón, la llegada del escritor indio fue cubierta por los medios con mucho detalle. Por entonces era tan famoso como Mahatma Gandhi y simbolizaban lo mismo.
LA NACION envió incluso a un corresponsal a Montevideo para anticipar lo que sería el desembarco del Nobel. Su estadía en la Reina del Plata no estaba programada para más de dos días y el primer alojamiento de los viajeros fue en el Plaza Hotel. No obstante Tagore debía recuperarse de una enfermedad contraída en la ciudad carioca.
Victoria tenía 34 años, no había publicado ningún libro ni existía todavía la revista Sur, sin embargo ya era una mujer muy conocida en el ámbito de la cultura. Habló con el secretario de Tagore, Leonard K. Elmihirst, y arriesgó una posible solución: Inmediatamente le propongo que vengan los dos a San Isidro.
Se mudó a Miralrío, una quinta en las barrancas de Punta Chica, en el Municipio de San Isidro.

Ocampo consignó que había llorado al leer la obra más célebre de Tagore, Gitanjali (Ofrenda lírica) diez años antes. Como feminista y afrancesada difícilmente podía creer en el Dios católico. El descubrimiento de India y su panteísmo fue para ella un renacer espiritual, no obstante nunca pisó su suelo.

Tagore no se alojó en Villa Ocampo, la residencia de verano de dicha familia en Beccar que Tagore visitó pero donde no pudo hospedarse: los paquetos padres de Victoria no le permitieron quedarse. Esta situación lo obligó a permanecer en la quinta Miralrío, de la prima de la escritora, situada en La Salle y Brasil, en la zona de Punta Chica, casi en el límite de los municipios de San Isidro y San Fernando.

El secretario de Tagore, Leonard Elmhirst (quien acompañó a Tagore en la gira por Sudamérica), fue más allá e intentó besar a Ocampo cuando estaban en el coche. Ella lo abofeteó y golpeó la puerta del coche con tanta fuerza que el sonido «sacudió toda la ciudad». Estaba acostumbrada a tales insinuaciones. Como vivía soltera, separada, independiente, joven y hermosa, con una rica herencia, muchos hombres se sintieron tentados.

Ocampo le había confesado a Elmhirst la historia de su matrimonio infeliz en 1912 y cómo su esposo la trataba como una “tierra conquistada”. Encontró un amante secreto cinco meses después de su boda, era Julián Martínez, primo de su ex. Como el divorcio no estaba permitido y no quería molestar a su familia, continuó viviendo en la misma casa con su esposo, pero en habitaciones separadas.

En 1922, se mudó y vivió sola en un apartamento. Ni Elmhirst ni Tagore conocían de su amante secreto. Si lo hubieran sabido, esos incidentes podrían no haber ocurrido.

Tagore confundió la excesiva devoción de Ocampo con algo más. En el momento de la visita, Ocampo se encontraba en un estado de transición tras la ruptura con su esposo y las tensiones de mantener en secreto sus amoríos con su familiar político.

Elmhirst se disculpó. Ella lo aceptó. En su autobiografía, Ocampo dice que Elmhirst estaba enamorado de ella que también se sintió un poco atraída por él. Por eso mantuvo contacto durante muchos años y lo visitó en Inglaterra. Incluso dedicó su libro sobre Tagore a Elmhirst, llamándolo «amigo, amigo de Tagore y amigo de la India».

Tagore nunca viajó a Perú y regresó a su país en enero de 1925, pero parece que Ocampo siguió siendo la principal musa del hindi durante los 17 años transcurridos desde 1925 hasta su muerte en 1941.

Además de dedicarle los poemas «Purabi», se dice que Tagore escribió muchos otros, además de pintar cuadros que aluden a Ocampo.

A la gestora cultural se le atribuye el descubrimiento del talento pictórico de Tagore.

Fue ella quien vio sus garabatos en Buenos Aires y lo animó a pintar con mayor seriedad. Organizó la primera exposición de las pinturas de Tagore en mayo de 1930 en París, en la Galería Pigalle, invirtiendo su propio dinero, organizando una fiesta y utilizando sus contactos. Animado por la recepción parisina, comenzó a pintar y a realizar más exposiciones posteriormente.

En 1931 Victoria escucha una conferencia de Gandhi en París. Ese año funda la Revista Sur, donde escriben Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato. Como traductora conoció a Virginia Woolf.

En 1936 funda la Unión Argentina de Mujeres que luego abandona por discrepancias con las progresistas. No la culpo.

En 1953 el peronismo la apresa. Jawaharlar Nehru, otro amigo de sus tiempos parisinos le escribe a Juan Domingo Perón y logra su liberación. Victoria Ocampo también cosechó una gran amistad con la hija del hindi, Indira Gandhi.

Victoria fallece en 1979 sin repudiar el golpe de estado, dos hechos imperdonables para un Estado argentino regenteado en los últimos 40 años, casi en exclusividad por el peronismo. Es que esta mujer representa todo lo contrario a dicho partido político anti-liberal, trabalhista y católico. Apoyó además los dos golpes de estado más traumáticos de la historia argentina, 1955 y 1976.
El encuentro fue llevado al cine por Pablo César en 2017 en la coproducción indio-argentina Pensando en él, donde la actriz Eleonora Wexler encarna a Victoria Ocampo y el actor indio Victor Banerjee, a Rabindranath Tagore. La película está disponible en la plataforma MUBI.

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