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Uruguay y el «grave atraso cambiario»
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Uruguay y el «grave atraso cambiario»

Un «mundo auspicioso» y un «Uruguay caro» atrapado en «una trampa de grave atraso cambiario». Este miércoles 21, el director ejecutivo del Instituto CERES, Ignacio Munyo, disertó frente a 350 empresarios sobre los principales problemas de la economía uruguaya y analizó el escenario económico regional y global.

«Uruguay está atrapado en el laberinto del atraso cambiario y sin perspectivas de salida en el corto plazo», aseguró el economista. Para él, existe la necesidad imperiosa de resolver esta cuestión, pero advirtió que no habrá una solución mágica. 

Según Munyo, existen «evidentes indicadores» de que la economía uruguaya tiene «un bajo crecimiento desde 2014» y que el país ha perdido competitividad. Fundamentó esta afirmación comentando la evolución del Producto Bruto Interno y el tipo de cambio. Aseguró que no se espera aceleración de la actividad económica en los próximos trimestres de 2023.

El dólar

El economista presentó cálculos realizados por CERES que muestran que el peso uruguayo se encuentra 26% más caro con respecto al dólar, tomando el desempeño histórico de las dos monedas. 

Munyo afirmó que el país sufre un atraso cambiario. Además, aseguró que es «gravísima» la disparidad con respecto a sus socios (como Argentina, Brasil, China, Estados Unidos y la Unión Europea) y frente a competidores (como Australia y Colombia).

El dólar barato y el peso fuerte están siendo sinónimo de país más caro y menos competitivo. Y para Munyo, esta situación enciende alertas.

Este gráfico muestra los períodos históricos en donde el dólar y la inflación hicieron de Uruguay un país «más caro» o «más barato». Desde 2007 a la actualidad, puede observarse que Uruguay está en el área de «más caro» y, según las proyecciones de CERES, continuará así en 2024.

Según CERES, el dólar está 25% más barato de lo que debería estar. Y esto hace que el costo de vida se encarezca y que las inversiones se reduzcan. Analizando el desafío que esto supone, Munyo sostuvo que si se consiguiera reducir a la mitad la brecha del atraso cambiario, con una suba del dólar de 12,5% (a 42,7 pesos por dólar), los precios a fin de 2023 aumentarían 1,2% por encima de lo esperado. Esto significa un aumento en la inflación al 8,7%.

Y para bajar la inflación a 6% a finales de 2023, el cambio en diciembre debería ser 37,3 pesos por dólar. Munyo considera que esta situación de atraso «es una trampa», porque «mejorar la situación actual supone asumir conflictos». 

¿Cómo salir de la trampa?

El economista sostuvo que será difícil salir de esta situación, pero que los frentes de acción claves son dos: 

  • La programación macroeconómica: con foco en el control de la inflación y la deuda (sobre todo la deuda en pesos nominales).

  • Las negociaciones salariales con el movimiento sindical, los intereses empresariales y el sector público: la forma en que se gestionan las regulaciones, las rigideces salariales, entre otros temas. 

Según Munyo, la situación de encarecimiento actual hace «difícil» atraer inversiones y planteó la necesidad de revisar impuestos. La tasa consular para bienes importados y el cálculo del IRAE por inflación serían algunos ejemplos, aunque también afirmó que aplicar estas medidas tiene su dificultad por su impacto en la recaudación.

Uruguay en el mundo

El director de CERES aseguró que Uruguay tiene una «gran oportunidad» para ingresar plenamente en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) si afianza sus vínculos con Estados Unidos y Europa. Y la clave estaría en las credenciales democráticas del país. 

Munyo expresó que existe un escenario internacional auspicioso con respecto a los desafíos que se avecinan en términos de relaciones comerciales. «El contexto global no es tan adverso como se esperaba meses atrás», «es una buena noticia para el financiamiento externo, tanto público como privado».

En primer lugar, resaltó las oportunidades que están emergiendo con Estados Unidos, especialmente debido a la estrategia implementada por la administración de Joe Biden en torno al concepto de «nearshoring», es decir, el plan para llevar a cabo actividades comerciales y servicios desde naciones políticamente alineadas con la principal potencia mundial en términos de valores democráticos. En esta línea, Uruguay se encuentra en una posición favorable, tanto en términos de democracia como de capital humano, para beneficiarse de este nuevo escenario global. 

El director ejecutivo de CERES señaló: «Existe una gran oportunidad para fortalecer aún más nuestras relaciones comerciales con Estados Unidos, la cual no podemos dejar pasar desapercibida».

En segundo lugar, también manifestó optimismo respecto a la posibilidad de concretar un acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, respaldado por las opiniones e información recolectada durante una reciente visita a Alemania, Francia y España. 

Munyo sostiene que Uruguay puede avanzar por sí solo sin depender del bloque regional. Según el economista, existen «amplias ventajas» comerciales que Uruguay puede aprovechar gracias a su calidad institucional y democrática. «El valor de la democracia hoy tiene un valor económico, un valor monetario, duro y puro», aseguró el director de CERES.

Además, señaló que ha recibido opiniones favorables en Europa con respecto a la plena incorporación de Uruguay a la OCDE, una organización con la cual el país mantiene una relación de larga data. Al examinar un posible proceso de adhesión a la OCDE, Munyo sólo divisó un obstáculo: la gestión de las empresas estatales.

En otro punto, Munyo puso en destaque el papel de las agencias de promoción de inversiones para la región. La asistencia de estas organizaciones aumenta 8,2% en promedio la posibilidad de que una empresa se instale en la región. Cada 1 dólar que se invierte en promoción de inversiones, los países de América Latina y el Caribe reciben entre 15 a 56 dólares de inversión extranjera.

El futuro del trabajo

En el ambiente del trabajo hay una gran incertidumbre debido a la «constante inseguridad laboral» causada por el avance de la tecnología. 

Se estima que 6 de cada 10 trabajadores necesitarán capacitación en los próximos 5 años, pero muchos de ellos no recibirán la formación necesaria. 

Uruguay no está ajeno a esta realidad. Según los cálculos realizados por CERES, la automatización está avanzando en una amplia gama de actividades, una tendencia que se intensifica con la llegada de la IA. Para Munyo, es clave la actualización constante en las políticas de empleo para evitar la marginación.

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