El próximo sábado 8 de noviembre la Convención Nacional del Partido Colorado deberá reunirse para juzgar los actos graves de indisciplina de Fernando Álvez, Carlos Flores, Eduardo Píriz y Ricardo Molinelli, quienes en el marco de las pasadas elecciones departamentales labraron acuerdos electorales con el partido nacional por fuera de la orgánica partidaria en claro detrimento de nuestra colectividad y para quienes corresponde se administren las penas de desafiliación, censura y remoción de los cargos partidarios previstas en el art. 139 de nuestra carta orgánica.
Los casos son conocidos, pero repasemos algunos de sus relieves que alcanzan sin exageración o mojigatería alguna la calificación de obscenos.
Comencemos por Álvez.
Álvez era miembro titular del Comité Ejecutivo Departamental del Partido Colorado de Maldonado. Es decir, uno de los encargados de llevar adelante la línea política del Partido en el departamento. Línea política, que es marcada por la Convención Departamental, así lo dispone nuestra carta orgánica. Si esta responsabilidad era poca, la Convención Departamental del Partido Colorado actuando como Órgano Elector elige a Fernando Álvez como Candidato del Partido Colorado a la Intendencia Departamental de Maldonado y la Corte Electoral así lo proclama.
Ninguna de estas responsabilidades sujetó al sr. Álvez quien desconociendo las obligaciones que su especial posición institucional le demandaba, renuncia a su candidatura a la intendencia, abandona la fila partidaria y pasa a apoyar la candidatura de Abella del Partido Nacional. Huelga señalar el daño que este accionar inflige. La señal al electorado, a la ciudadanía, a la propia colectividad que lo había elegido como conductor partidario y como candidato.
Posteriormente nos enteraríamos por entrevistas de prensa dadas por el propio Álvez, que previamente a su tránsfuga accionar se había reunido con el entonces intendente Enrique Antía, se había reunido con Miguel Abella e incluso le preguntó al primero qué debía hacer.
En suma, el Sr. Álvez se comportó como un subordinado de otra tienda política, un mandadero que abandonó a los propios traicionando todas las confianzas que nuestro Partido Colorado le había confiado. Hoy el Sr. Álvez es director de deportes de la intendencia de Maldonado y se lo ve alegremente en fotos con la bancada de ediles del Partido Nacional.
Mantengámonos en Maldonado, sigamos con Carlos Flores.
Flores, diputado suplente por el Partido Colorado en Maldonado tenía al igual que Álvez una posición de referencia partidaria con ingresos a la cámara de representantes y con una trayectoria política reconocida dentro de nuestra colectividad, ocupando cargos en representación partidaria como el que desempeñara en el Ministerio de Transporte y Obras Públicas en la Administración anterior.
Flores anunció en conferencia de prensa junto a Álvez y el Intendente Antía su apoyo a Abella en un local partidario nacionalista y su imagen fue utilizada en la Lista 43 del Partido Nacional en la cual figuraron también integrantes de su Agrupación política con la aspiración de alcanzar la banca de edil. Esto prueba la premeditación, la coordinación y la organización que Flores mantuvo con el intendente Antía puesto que debió “reservar” compañeros de las listas a la interna colorada para que pudieran participar en mayo de una lista del Partido Nacional. Todo conversado previamente, todo acordado a espaldas de la Colectividad Colorada que le da la bandera que negocia al precio de su apetito.
Huelga nuevamente indicar la señal de desbande que se da a la ciudadanía Fernandina y la desprotección al prestigio y la institucionalidad de nuestro Partido.
Hoy Flores es el subdirector de Tránsito de la Intendencia de Maldonado, además de diputado suplente colorado cargo al que debería renunciar.
Crucemos la laguna Garzón, hablemos de Eduardo Píriz en Rocha.
Eduardo Píriz fue proclamado candidato a Intendente de Rocha por la Convención Departamental del Partido Nacional, invocando su condición de colorado, exhibiendo nuestra bandera en la casa del partido nacional y dando la señal surrealista de que se puede ser colorado, siendo candidato por el partido nacional, compitiendo en contra de los candidatos colorados y desoyendo claro está, a la Convención Colorada Nacional y Departamental.
Después de lo de Álvez, esta es la señal más grave de desbande, descomposición y dilución de una colectividad en la otra. Para muestra del grado al que esta impostura llega, basta señalar que, en la proclamación de la candidatura de Píriz como candidato a intendente de Rocha por el partido nacional, estaban sentados en primera fila dos miembros del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado quienes en lugar de cumplir con su obligación de cumplir y hacer cumplir la Carta Orgánica del Partido Colorado, respaldaron con su presencia la flagrante violación de esta que estaba consumando Píriz.
Demás está decir que Píriz encabezó listas a las cuales identificó con los colores de nuestro Partido, en clara violación a la normativa electoral y que pretendió “engañar” al electorado intentando identificar su candidatura por el partido nacional con nuestra colectividad.
Nuevamente se desconoció toda la normativa que regula los acuerdos electorales, se compitió en contra de los candidatos colorados y se atacó el decoro y prestigio de nuestra colectividad que pareciera carecer de cualquier contorno. Se puede ser colorado, en otro partido y en competencia con el propio Partido Colorado. Saquen nota de esta conclusión porque la suscriben colorados de todas las capas y responsabilidades.
Felicitemos al Intendente de Paysandú, hablemos de Ricardo Molinelli.
La imagen de Ricardo Molinelli aparece en la lista 10 de la interna del Partido Colorado en junio de 2024, es candidato a diputado por la misma lista 10 del Partido Colorado en octubre de 2024 y es suplente del candidato a la intendencia de Paysandú por el Partido Nacional Nicolás Olivera en mayo de 2025.
La trazabilidad de la imagen o el nombre de Molinelli desde junio de 2024 a mayo de 2025 muestra la premeditación y la coordinación que existió. En junio solo usa su imagen y “reserva” su nombre para que no se lo inhibiera de participar como candidato de otra colectividad cosa que está prohibido por nuestra regulación electoral.
Opera aquí la misma práctica de pertenecer a un partido pero terminar siendo candidato por otro partido. Desatendiendo la normativa partidaria y las resoluciones de los órganos colorados que habían sido claros en marcar quienes eran los candidatos de nuestra colectividad.
Difícil es en Paysandú desenredar la trama de lealtades personales, familiares, agrupacionales, sectoriales y partidarias que marcan corrimientos de un círculo a otro, cambiando la chaqueta sin el más mínimo rubor. En donde suplencias, direcciones, pases en comisión y hasta contratos de fundaciones son la resultancia visible de negociaciones que se ocultan y que tienen a nuestra colectividad como trampolín personal cada vez más ruinoso.
La normativa violada, la resolución desatendida, el desbande, la dilución y el deber de proteger.
Todos los actos narrados contravienen groseramente las disposiciones de nuestra carta orgánica que marca la disciplina partidaria como uno de nuestros principios organizativos, que indica con claridad que el único órgano habilitado a cerrar acuerdos electorales y por mayoría especialísima es la Convención Nacional. Convención Nacional que el 15 de marzo de 2025 hizo un llamado explícito a todos los correligionarios a disciplinarse y trabajar detrás de las candidaturas surgidas de nuestra orgánica. Llamado que claramente fue desatendido. Como lo fue nuestro código de ética y conducta política el cual a texto expreso prohíbe los acuerdos electorales al margen o en contra de nuestra orgánica. Y que además prescribe también a texto expreso la obligación de acatar las resoluciones de los órganos partidarios como la resolución de la Convención Nacional del 15 de marzo.
El Partido Colorado se encuentra en un momento crítico de su historia en el cual se lo ataca desde adentro. Desde sus entrañas surgen movimientos y estímulos para su descomposición. Para que sus cuadros sean candidatos por otras estructuras partidarias en contra de sus propios correligionarios animando prácticas corsarias de salir con bandera ajena a buscar cargos y dietas económicas en beneficio propio.
Los Convencionales Nacionales tenemos un deber de proteger nuestra colectividad de estas malas prácticas y de estos malos correligionarios que no solo dañan al Partido Colorado sino que minan la estabilidad del sistema de partidos políticos del Uruguay difuminando las fronteras de sus ideas y principios arrastrándolos a parecerse a estructuras electorales accidentales fundadas en intereses.
Los convencionales nacionales tenemos la obligación ética de sancionar con penas adecuadas a la gravedad de las inconductas que se narraron. El simple apercibimiento como recomienda la comisión de ética y conducta política del partido no hace más que reforzar las practicas que hoy desangran a los colorados.
Es más, la sugerencia realizada por la comisión en los informes, de que los correligionarios sujetos al procedimiento disciplinario “pudieron haber actuado por error” insulta la inteligencia de los señores convencionales y hace pensar que la comisión de Ética y Conducta Política del Partido Colorado está más preocupada por cuidar la trayectoria de los acusados que de proteger la institucionalidad de nuestro partido.
Para Álvez, entiendo adecuado la desafiliación por 24 meses, la censura partidaria y la remoción de su cargo de Convencional Departamental.
Para Flores, entiendo adecuado la desafiliación por 18 meses y la censura partidaria.
Para Píriz, entiendo adecuado la desafiliación por 12 meses y la censura partidaria.
Para Molinelli, entiendo adecuado la desafiliación por 12 meses y la censura partidaria.
Esta es mi opinión la cual trasladaré a la Convención Nacional el sábado 8 de noviembre de 2025.



abrazo amigos .esperemos tener que la convension no esconda los temas ,para el año proximo