Son las 19 horas del día 9, en el més de la nostalgia (*). Mientras en la radio que tengo de fondo suena el programa vespertino de Berch Rupenián, en la noche profunda de Israel, una parte de mi familia duerme con un ojo entreabierto esperando un ataque de la República Islámica de Irán.
Los fanáticos islamistas, ricos y expertos en ciber ataques, se la han amañado para enviar a los judíos, mensajes de textos donde les advierten que la semana que viene será su funeral. Al mismo tiempo, el Jerusalém Post publica una nota respecto a si las mujeres deben dormir sin sostén, sabiendo que solo tienen quince segundos para correr al refugio.
Radio Kan en Español cede su columna política a la Psicóloga argentino israelí Gabriela Fischer para que le explique a los oyentes ejercicios respiratorios que los ayuden a conciliar el sueño en estas horas tan difíciles.
En estas lejanas pampas el mes que transcurre me evoca mis años en la Corriente Judía Humanista y Secular, fundada por Egon Friedler (zl) y Mauricio Zieleniec. Esta organización de judíos y no tanto, que en su juventud fueron marxistas y antisionistas y hoy están desencantados de lo primero y convencidos de lo contrario en lo segundo, suele dedicar innumerables jornadas al estudio de los sincretismos religiosos.
A estos viejos amigos, los convido con un pasaje del Estudio de la Historia, Tomo I de Arnold J. Toynbee.
Dice el inglés que él halló un motivo conductor en los grandes héroes de la historia, la mitología y las religiones.
Véase; un niño de estirpe real es arrojado fuera de su hogar en su primera infancia: a veces, como en las historias de Edipo y Perseo, por su propio padre o abuelo, a quienes un sueño o un oráculo advierten que el niño está destinado a sustituírlos.
Otras veces, como en la historia de Rómulo, por un usurpador que ha suplantado al padre del niño y teme que éste crezca y vengue a su progenitor; y a veces ( como en las historias de Jasón, Orestes, Horus, Moisés y Ciro), por manos amigas que se preocupan por salvar al niño de los designios criminales del villano.
En el cuadro inmediato de la historia, el niño arrojado es salvado vivo milagrosamente, y luego, el niño del destino, que ahora ha llegado a la virilidad y que ha adquirido un temperamento heroico por las rudezas que ha experimentado, retorna con poder y gloria para entrar en su reino.
En la historia de Jesús, el leit motiv del retiro y retorno vuelve perpetuamente. Jesús es el niño nacido de una familia real – un vástago de David o un hijo de Dios mismo- que es arrojado afuera en su infancia. Viene de los cielos para nacer en la tierra; nace en la propia ciudad de David, Belén; sin embargo, no encuentra sitio en la posada y ha de yacer en un pesebre, como Moisés en su cesto o Perseo en un cajón.
En el establo es guardado por animales amigos, como Rómulo lo es por una loba y Ciro por un perro de caza. Recibe también los cuidados de pastores y es criado por un padre adoptivo de humilde nacimiento, como Rómulo, Ciro y Edipo. Después, es salvado del propósito criminal del Faraón siendo ocultado entre los juncos, como Jasón es colocado fuera del alcance del rey Pelias al ser escondido en la fortaleza del monte Peión. Y al fin de la historia Jesús retorna, como retornan los otros héroes, para entrar en su reino. Ingresa en el reino de Judá, cuando, al entrar en Jerusalém, es aclamado por las multitudes como el hijo de David. Entra en el reino de los cielos en la Ascensión.
En todo esto, la historia de Jesús se adapta al modelo común del cuento del niño expósito, pero en los Evangelios el motivo básico del retiro y retorno se presenta también en otras formas. Está presente en cada una de las experiencias espirituales sucesivas que se revela progresivamente la divinidad de Jesús. Cuando Jesús adquiere la conciencia de su misión, en su bautismo por Juan, se retira al desierto durante cuarenta días y retorna de su tentación allí con el poder del espíritu.
Después, cuando Jesús comprende que su misión lo ha de llevar a la muerte, se retira otra vez a la alta montaña apartada que es la escena de su Transfiguración, y retorna de esta experiencia resignado y resuelto a morir. Después, otra vez, cuando sufre la muerte del hombre mortal en la Crucifixión, desciende a la tumba para elevarse inmortal en la resurrección. Y por último, en la Ascensión, se retira de la tierra a los cielos para volver otra con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos: cuyo reino no tendrá fin.
Estas reapariciones cruciales del leit motiv del retiro y retorno en la historia de Jesús tienen también sus paralelismos. El retiro al desierto reproduce la huida de Moisés a Madián; la transfiguración en una montaña apartada reproduce la transfiguración de Moisés en el monte Sinaí; la muerte y resurrección de un ser divino está anticipada en los misterios helénicos; la tremenda figura que ha de aparecer y dominar la escena, en la catástrofe que ha de poner fin al orden actual del mundo, está anticipada en la mitología zoroástrica en la figura del Salvador y en la mitología judía en las figuras del Mesías y el Hijo del Hombre.
Hay sin embargo, en la mitología cristiana un rasgo que parece no tener precedente; y es la interpretación de la futura venida del Salvador o Mesías como el retorno futuro a la tierra de una figura histórica que ya ha vivido en ella como ser humano.
El destello de intuición con que se concibió el concepto cristiano de la Segunda Venida, dice Toynbee, tiene que haber sido evidentemente la respuesta a un incitación particular de lugar y tiempo, y el crítico que comete el error de suponer que no hay en las cosas más que lo que se encuentra en sus orígenes menospreciará esta doctrina cristiana alegando que se originó en una desilusión cuando la comunidad cristiana primitiva comprendió que su Maestro había venido y vuelto sin que se produjera el resultado buscado.
Aquél había sido condenado a muerte, y en lo que podían ver, su muerte había dejado a sus seguidores sin perspectiva alguna. Si habían de tener ánimo para conservar la misión del Maestro, tenían que sacarse la espina del fracaso de la carrera del Maestro, proyectando esta carrera desde el pasado al futuro, tenían que predicar que iba a volver con poder y gloria.
(*) https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37124300


