Luego de tres semanas sin que se conociera su paradero, el principal opositor al régimen autoritario ruso, Aleksei A. Navalny, reapareció y comentó en las redes sociales su traslado a una dependencia carcelaria en el Ártico, con inusual sarcasmo.
“Soy su nuevo Padre Frost” –el Papá Noel ruso– ironizó Navalny. “Tengo un abrigo de piel de oveja, un sombrero con orejeras; pronto debería conseguir botas de fieltro y me he dejado crecer la barba durante los 20 días de tránsito”. El disidente agregó que, sin embargo, “lo más importante es que ahora vivo por encima del Círculo Ártico”.
La humorada del opositor, no obstante, estuvo dirigida a calamar a sus partidarios que desde principios de diciembre ignoraban su paradero, debido a que sus abogados no fueron notificados antes de que se llevara a cabo el cambio del centro de reclusión, luego de perder un recurso contra la sentencia que determinó su encarcelamiento por 19 años.
Luego de anunciar una vez más su candidatura a la presidencia de su país, el mandatario ruso Vladimir Putin es el favorito en unas elecciones en las que no tiene un rival serio, ya que la oposición ha sido diezmada.
Navalny ha sido objeto de castigos cada vez más severos en el último año, pero a pesar de haber recibido medidas de seguridad especial, pudo filtrar la carta a sus partidarios, lo que le continúa dando visibilidad a pesar de las circunstancias en que se desarrollarán los nuevos comicios rusos.
En 2020 el opositor fue envenenado y se recuperó en Alemania, antes de ser apresado en Moscú en el año 2021. Tanto Navalny como varios gobiernos occidentales acusan al Kremlin del envenenamiento, lo que las autoridades rusas han negado.
La nueva colonia penal del Sr. Navalny, en la ciudad de Kharp, es uno de los lugares más remotos de Rusia y fue antiguamente un sitio de un campo de trabajo de Gulag. Conocida como la colonia del “Lobo Polar”, está rodeada de tundra y montañas polares. Los inviernos oscuros y congelados dan paso a veranos frescos con nubes de mosquitos. La luz del día es escasa, un hecho al que aludió en su carta del martes.
“No digo ‘Ho-ho-ho’, pero sí digo ‘Oh-oh-oh’ cuando miro por la ventana”, dijo el Sr. Navalny, “donde puedo ver que es de noche, luego atardece, luego es de noche de nuevo”, escribió el opositor, que ahora cumple la condena en la cárcel conocida como Lobo Polar, un ex campo de trabajo de Gulag.



