Las medidas recientes dispuestas por el Banco Central del Uruguay (BCU) para contener la caída del dólar y frenar de esa forma el atraso cambiario, parecen ir por el camino correcto, largamente reclamado por sectores industriales, exportadores y el turismo, aunque necesitarán coordinación con otras políticas para que sean sostenibles.
Días antes de que el dólar acumulara al cierre de enero seis meses de caídas, el BCU decidió adelantar su reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) y rebajó en 1% la Tasa de Política Monetaria (TPM).
Este recorte, inusual por su magnitud, se reflejó de inmediato en un alza de la divisa, que salió de su mínimo de 37,16 pesos, al tiempo que deja en claro que la autoridad monetaria cambia su accionar a una política más intervencionista.
La baja de tasas deberá llevar entonces a una caída en los tipos de interés de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) y por consiguiente del precio del dinero interbancario y al público.
El movimiento bajista, también desestimulará el llamado “carry trade”, es decir la venta de dólares para posicionarse en emisiones en Unidades Indexadas (UI) o pesos uruguayos, al reducirse el diferencial entre el rendimiento que se obtiene por las inversiones en dólares y aquellos en moneda nacional.
Los rendimientos de estas emisiones resultaron muy atractivos el año pasado, dado que, por ejemplo, las emisiones en UI pagaban una tasa real de 3,5% más la inflación, lo que llegaba a 8% anual aproximadamente. La tasa final convertida a dólares que recibió el inversor, descontando la tasa de variación del dólar, que fue de -11%, llegó al 19% anual.
El nuevo escenario monetario lleva además a una política expansiva de la base monetaria y probablemente mueva al alza a la inflación, para ubicarla dentro del objetivo del gobierno, de 4,5% anual.
Es importante también que además de profundizar el descenso de las tasas de interés, el BCU intervendrá con compras de dólares en el mercado cambiario, en coordinación con el Ministerio de Economía y las empresas púbicas para sus adquisiciones, en caso de una nueva debilidad de la divisa.
Los anuncios fueron tomados con beneplácito por el sector empresarial, en particular por la Unión de Exportadores del Uruguay y la Federación Rural.
La presidenta de la Unión de Exportadores del Uruguay, Carmen Porteiro, dijo a EL DIA que “tenemos presente que hay factores externos que están jugando en el debilitamiento del dólar, pero vemos que en Uruguay se dio con más profundidad en comparación con otros países”.
“En ese sentido era fundamental que se tomaran medidas y bienvenidas”, aunque, sin bien “adecuadas”, las mismas “llegan cuando las empresas ya han visto afectada su rentabilidad y competitividad”, agregó.
Por su parte, el presidente en ejercicio de la Federación Rural, Jorge Andrés Rodríguez, dijo a La Mañana que las medidas llegaron tarde y recordó las reuniones que mantuvieron con autoridades del BCU durante la administración de Luis Lacalle Pou para corregir el atraso cambiario.
Si bien la caída del dólar es un fenómeno mundial debido a los factores geopolíticos y a menores compras de los bancos centrales, que pasan sus reservas al oro, el peso uruguayo es la moneda más sobrevaluada del mundo frente al dólar, por lo que hay responsabilidades propias en el atraso cambiario, sotenido durante toda la administración anterior.
Para que las acciones del BCU sean efectivas, deben corregirse también otros desequilibrios, como el déficit fiscal, por lo cual deben coordinarse las políticas que lleven a ese objetivo.
Con un déficit fiscal de 4%, que se financia en buena medida con las emisiones de deuda, es imprescindible para bajar ese déficit, la reducción del gasto público.
Por otra parte, el BCU debería de frenar sus campañas de pesificación del ahorro y su intención de que la compra y venta propiedades se realice en moneda nacional, dado que ella opera en contra de la compra de dólares por parte de los agentes, y por ende, de su valor.
Como se ve, mantener los equilibrios en un entorno mundial de incertidumbre, no será sencillo, pero al menos se dieron pasos importantes para frenar un atraso cambiario que golpea la competitividad y por ende amenaza el crecimiento del país.


¿puede ayudar en algo si mis compras en dolares ,se da el cambio en la mima moneda sera que ya no se tendra tanta corida de compra o venta de esa moneda ,si la dejamos de ver como un elemento que se compra o vende y no como un circulante mas ,como nuestra propia moneda