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La consolidación de las coaliciones
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La consolidación de las coaliciones

Las elecciones internas no obligatorias del 30 de junio han traído consigo, a pesar del nivel histórico de no participación, dos mensajes claros que deben ser leídos en clave política. La consolidación de las coaliciones como formas de viabilizar el gobierno y, dentro de ellas, el mantenimiento de sectores hegemónicos.

El Movimiento de Participación Popular y el Partido Nacional son los triunfadores de la hora y si esa tendencia se verifica en la conformación de las próxima legislatura, tendrán la responsabilidad de conducir la aplicación de un conjunto de propuestas comunes a los conglomerados sectoriales, cada vez más parecidos a supraestructuras partidarias hilvanadas por un mínimo común denominador programático.

Si bien el Frente Amplio es desde hace tiempo una colectividad unitaria mantenida por la suma de sublemas, —esto es, un partido conformado por viejos partidos, sectores más o menos antiguos y movimientos dinámicos que existen ya sea por afinidad ideológica ya sea por intereses electorales— la coalición de gobierno, no.

No obstante, en las campañas del Partido Colorado, Partido Independiente, Cabildo Abierto y, por supuesto, el Partido Nacional, ganó fuerza la idea de fortalecer dicha coalición inaugurada en marzo de 2019. Y si bien ésta no tiene una bandera común, ni acumula votos, en el imaginario popular existe y “ganó”, ya que sumados los votos de los partidos que la componen, sumó más que el Frente Amplio.

Parecería que estamos ante la concreción de un nuevo escenario bipartidario. Tanto es así —y no ha dejado de ser criticado por ello— que Andres Ojeda, hizo campaña prometiendo fortalecer al Partido Colorado para que desde la coalición impida un nuevo gobierno frenteamplista  

La acalorada reacción de la exfiscal Graciela Fossatti, que abandonó al Partido Nacional por la inclusión de una ex-comunista en la formula blanca y se sumó a las huestes de Ojeda, sería un ejemplo de ello. “Se empieza a armar este concepto de identidad de coalición. Empezó la interna de la coalición de gobierno” dijo Ojeda al saludar la incorporación de Fossati a su equipo. 

Para nosotros tal simplificación binaria forma parte de una verdad incontestable solo en lo que refiere a lo instrumental, la conquista del poder. Pero a la hora de las ideas, a la hora de hilar fino en el ejercicio del gobierno, nos resulta insuficientemente explicada: ambas coaliciones, la frenteamplista y la multicolor distan mucho de ser monolíticas ya sea en lo ideológico o en lo estratégico. 

La rica historia de los partidos tradicionales y el devenir del Frente Amplio, que ha sido una coalición abierta al abandono e incorporación de sectores, son prueba suficiente.

Por eso, volviendo al principio, le asignamos una particular importancia al mapa político de ambas coaliciones, que, como el mapa del mundo, es dinámico y está definido por las ideas. Pensar en el de Europa bajo el nazismo, o el posterior a la caída del Muro de Berlin, vale más que varios tinteros para explicarlo.

No creemos, pues, que la manida superficialidad de las campañas tenga posible traducción en los gobernantes. Pragmatismo no es sinónimo de vacío ideológico cuando existen programas partidarios que, al fin y al cabo, separan y unen a los integrantes de una coalición y diferencian a éstas entre si.

Podrán ser no publicitados, pero son imprescindibles a la hora de marcar el rumbo. Sería más que deseable que los candidatos, de aquí en más, los incorporen a sus discursos.

 

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