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Judith Butler versus Simone de Beauvoir.
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Judith Butler versus Simone de Beauvoir.

La estrella pop de la filosofía cool, Judith Butler, nacida en Cleveland, Estados Unidos de América, en 1956, dio una conferencia en París ante un auditorio compuesto por árabes, franceses pro palestinos, o simplemente radicales de izquierda —era imposible diferenciarlos porque todos vestían kefiot—. Se supone que Butler representaba el punto de vista sionista como judía que es, aunque terminó su exposición  gritando a favor de la liberación de Palestina. 

Para la filósofa la solución a los 90 años de lucha entre el colectivo judío y el árabe sunita en la Tierra de Israel – Palestina es la creación de un estado constitucional,  liberal, igualitario, no racista, pacifista y democrático radical. Evidentemente nunca estuvo en Gaza y tampoco le pidió opinión a los árabes sunitas. 

Butler no aboga por la destrucción del estado sionista pero es partidaria de su restructuración y según su parecer el pueblo judío estaría más seguro en un estado liberal que en un estado nación que subyuga a los palestinos. También es claro que hace tiempo que no visita Israel-.  

Calificó al estado hebreo de ser racista y colonialista y apologista de la seguridad que según ella no es otra cosa que una técnica para justificar la colonización de Cisjordania y la degradación de los derechos de los árabes sunitas que en ella residen.  

La disertante dijo que lo que los sunitas precisan son derechos cívicos, y que la lucha de los palestinos se ejerce contra un poder colonial y agregó que el Estado de Israel no representa a todos los judíos, especialmente a ella.  

Cuando ya dejó de autopercibirse  como una nueva Martín Luther King de la causa palestina —ella que es blanca, europeo-descendiente, judía y gay—  se sintió Gandhi y habló de la necesidad de una no violencia aspiracional, o sea, enfrentar a Hamás con meditación y túnicas blancas.

Butler dijo que el Boycott contra Israel, la desinversión y las sanciones, son la vía para que este mundo idílico que ella propone se haga realidad, y criticó a Alemania por apoyar a Israel, a Estados Unidos por capitular en la lucha contra los sionistas radicales. Sin embargo se guardó de criticar a su anfitrión, que también es leal a la lucha contra los islamistas radicales, pero no se privó de dar una clase de cómo diferenciar el antisemitismo del antisionismo.  

Sorprendentemente, la  madre judía del movimiento Queer —es decir el de aquellos que tienen sexo con quien les gusta sin importar su género— dijo entender la opresión estatal contra parte de  los árabes sunitas en Tierra Santa porque ella también es una oprimida, al igual que los transexuales. 

Cuando ya no podía disimular, luego de dos horas de exposición, tan aplaudida como Roger Waters en la sede del Plenario Intersindical de Trabajadores de Uruguay,  la filósofa cayoó en la cuenta  que no había nombrado a los Hermanos Musulmanes, al fundamentalismo, a Irán, ni a Hamás, y entonces reconoció que no le gustó el ataque del 7 de octubre y que quería ver las pruebas de las violaciones.   

Incluso el mundo judío liberal quedó horrorizado con la conferencia. 

Simóne de Beauvoir (París 1908-1986) quién convivió con el sobreviviente del holocausto y director de la película ” Shoá”, Claude Lanzmann —y se dice que era tan queer como Butler—  fue uno de los raros casos en la izquierda europea que no tenía inconvenientes en pronunciarse a favor de la existencia del Estado de Israel. 

A mediados de la década del setenta dió una conferencia en el Círculo Bernard Lazare de París, cuyo extracto es el siguiente:

“Seguí con pasión la lucha librada por los judíos para poder establecerse en una tierra que les pertenecía, en la tierra de Israel. Amigos míos de entonces participaron directamente de esa lucha y por eso, cuando finalmente, en 1948, el Estado de Israel fue reconocido por las Naciones Unidas, sentí como si su victoria hubiese sido personalmente mía.

Israel es un Estado religioso; evidentemente, para la gente de la izquierda, hay algo de molesto en el hecho de que, por ejemplo, los enlaces deban contraerse necesariamente en una sinagoga, o que el matrimonio de un judío con una mujer no judía no le permitiría tener hijos judíos. La religión tiene demasiada importancia y demasiado peso allá y comprendo que eso conturba a las personas con concepciones de izquierda, orientadas hacia la libertad de pensamiento y de acción….

 Como integrante de la izquierda he tomado parte en todas las luchas de la misma, en la medida de mis posibilidades. He estado de parte del F.L.N. durante la guerra de Argelia y nadie puede acusarme por lo tanto de haber respaldado el colonialismo (por lo demás, para mí Israel no es una colonia, no hay en ella metrópoli, no se hace trabajar a los indígenas para explotarlos, etc., etc.). 

Puedo afirmar, pues, que soy de la izquierda y precisamente por ser de la izquierda es que deseo afirmar mi solidaridad con Israel en general y con la izquierda israelí en particular. 

Que ese país debe vivir, es para mí una cosa evidente”.

Simone de Beauvoir falleció en 1986. No conoció la corrupción de Yasser Arafat y la Autoridad Palestina, ni la toma violenta de Gaza por el Hamás, ni, fundamentalmente, el 7 de octubre, pero expresó: 

 Pienso que hay también, sobre todo entre los jóvenes, un cierto romanticismo que les hace tomar partido a priori, casi incondicionalmente, por el pueblo palestino, porque el mismo carece de país. 

Se trata de un país inexistente, lo que hace posible proyectar mucho en él. 

De él se puede esperarlo casi todo; se puede pensar que no tendrá defectos, que será perfectamente socialista, que será totalmente justo e igualitario.

 Lo que sucede con Israel es que se trata de una encarnación: la idea del Estado de Israel se ha encarnado y toda encarnación supone defectos, imperfecciones, desgracias, errores. 

Es verdad que los pioneros del Estado de Israel pensaron en una sociedad perfecta, pura, justa, en un país nunca visto, que de ningún modo sería como lo demás.  ¡Pues bien! De hecho, Israel es un país como muchos otros porque en él hay desigualdades, injusticias, es un país que no comporta un ideal puro, como sucede con el país inexistente. Cuando exista una encarnación del Estado Palestino, sin duda será presa de las contradicciones, de los desgarramientos y de los errores…”

Y respecto al derecho de Israel a existir dijo: 

“No baso los derechos de los israelíes – careciendo de toda inclinación religiosa- sobre su presencia de antaño en esa tierra ni sobre la tradición invocada por muchos judíos; para ellos la situación es distinta: ese nexo quiere decir algo muy profundo: lo sé; muchos judíos se basan en ello. 

No es sobre eso que yo fundamentaría los derechos de Israel, sino, como lo han hecho muchas gentes de izquierda y en particular Brecht en ‘El círculo de tiza’ que es una hermosa pieza teatral, sobre el hecho que la tierra ‘pertenece al que la hace mejor’, es decir de quien la trabaja…ellos fueron quienes la trabajaron, que arraigaron en ellas sus familias. 

Sobre esta tierra vivieron, a ella se vincularon y precisamente por su trabajo, por todo lo que en ella hicieron, por los niños que sobre ella criaron.

 En lo que a mí respecta, no siento ninguna necesidad de buscar otras razones. Para mí, ésa es la razón fundamental por la cual ellos tienen el derecho y deben vivir sobre esa tierra, y ya no nuevamente como una minoría más o menos oprimida, sino sintiéndose en casa, viviendo sobre una tierra que les pertenece.”

Fuente: 

1-https://www.youtube.com/watch?v=rlQNBJOq-0E

2-Dispersión y Unidad, Reseñas y ensayos sobre los problemas contemporaneos del Pueblo Judío, OSM, Jerusalém, 1976.

1 comment

  • Margarita Machado

    Simone de Beauvoir, tampoco ha visto la gestión de la ultraderecha israelí .

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