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Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, febrero 4, 2026

Fusión BROU-BHU: Una propuesta sin fundamentos

El senador del Partido Nacional Luis Alberto Heber, presentó días pasados un proyecto de Ley para fusionar el Banco República (BROU) con el Banco Hipotecario (BHU), una iniciativa que carece de fundamentos y que terminaría con una institución emblemática.

Fundado en 1892 –aún antes que el BROU- como sociedad anónima y nacionalizado en 1912, el Hipotecario constituyó una pieza fundamental en el programa de estatizaciones ideado por José Batlle y Ordóñez para crear un dominio industrial del Estado, y en el impulso a la vivienda, especialmente para los sectores de recursos medios y bajos.

Una vez superados unos inicios difíciles, la nacionalización impulsó con fuerza tanto los préstamos hipotecarios como la emisión de títulos para financieros y junto con ellos creció de forma notoria el patrimonio del BHU.

Los préstamos vigentes se dispararon desde 17,7 millones de pesos en 1912 a 44,2 millones de pesos en 1920 y 148,2 millones de pesos en 1931, mientras que los valores en circulación aumentaron desde 20 millones de pesos en 1912, a 44,5 millones de pesos en 1920 y 151,7 millones de pesos en 1931.

El avalúo de las propiedades hipotecadas saltó desde 35,7 millones de pesos en 1912, a 100,5 millones de pesos en 1920 y a 310,5 millones de pesos en 1931.

Por la presidencia de la entidad pasaron figuras de la talla de Baltasar Brum y José Serrato, quienes también ejercieron la primera magistratura del país.

El BHU superó, entre otras crisis, la de 1922, 1929 y 2002, siempre adaptándose a las circunstancias y tiempos difíciles mediante cambios internos y reestructuras.

Fue un factor clave en el desarrollo de la vivienda, desde la Ley Serrato para financiar unidades para obreros, pasando por el Plan Nacional de Viviendas, con complejos habitacionales como el situado en Bulevar Artigas, hasta los reconocidos Euskalerría y Malvín Alto.

Montevideo y buena parte de las ciudades del interior, deben entonces su desarrollo al BHU.

Hoy, la situación no es demasiado diferente, ya que el banco, aún en competencia, tiene una participación de 32% en el mercado de créditos hipotecarios y el año pasado obtuvo una ganancia de USD 87 millones.

Al 31 de diciembre de 2024, sus activos ascendían aproximadamente a USD 2.321 millones, su pasivo a USD 1.178,6 millones y un patrimonio neto de USD 1.143,25 millones, diez veces más lo exigido por el Banco Central del Uruguay.

Con estos números, nada justificaría su cierre o fusión con el BROU, más que un capricho de achicar el dominio industrial del Estado por donde venga, reflotando una propuesta del gobierno anterior, en ocasión de la reestructura de deudas en Unidades Reajustables, que nunca llegó a materializarse.

El argumento de Heber es que ya el BROU otorga préstamos hipotecarios, elemento que de por sí no justifica la absorción, ya que si los bancos estatales quieren competir, pueden hacerlo y si quieren complementarse, también lo pueden hacer.

Nada impide que el BHU tenga mesas para ofrecer sus productos dentro del BROU y que a su vez, éstos no puedan vender una amplia gama de seguros del Banco de Seguros del Estado (BSE), en una mayor complementariedad.

Lo que no se puede, cosa en la que el Partido Nacional tiene experiencia, es pregonar la desaparición de una institución señera, emblemática  y muy cara para los uruguayos.

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