El departamento de Flores nació oficialmente el 30 de diciembre de 1885, en un Uruguay que buscaba ordenarse territorialmente bajo la presidencia de Máximo Santos. Desde entonces, este territorio pequeño y joven fue construyendo su identidad paso a paso. Durante décadas, Trinidad fue apenas una referencia en la Ruta 3: ciudad necesaria para detenerse, cargar combustible, parada obligatoria de la vieja ONDA y seguir viaje.
Ese relato cambió.
Hoy, Flores ya no es un punto de tránsito. Es un destino, con una estrategia turística clara basada en naturaleza, educación, cultura y comunidad, y con una inserción activa en la Región Centro Sur del Uruguay, junto a Colonia, Durazno, Florida y San José.
Eugenio Bidondo: continuidad y visión

A Eugenio Bidondo lo conocemos desde hace años. Compartiendo largas conversaciones, recorriendo el territorio y observando los cambios, su nombre aparece de forma natural asociado a la transformación turística del departamento. Como director de Turismo de la Intendencia de Flores, con continuidad desde el período anterior y una vinculación con la actividad turística de más de una década, Bidondo se convirtió en una figura clave de ese proceso.
“El turismo en Flores no es solo visitar, es comprender el territorio”, resume.
Para Bidondo, la construcción turística del departamento respondió a una necesidad: no competir por escala, sino por contenido. “Durante muchos años fuimos vistos como un lugar de paso. Eso nos obligó a pensar distinto, a valorar lo que teníamos y a construir identidad”.
Gestionar patrimonio de la humanidad
Flores alberga uno de los sitios naturales más singulares del país: el Geoparque Mundial UNESCO Grutas del Palacio, integrado a la Red Global de Geoparques desde 2013.
“Gestionar un patrimonio reconocido por la humanidad implica una enorme responsabilidad”, afirma Bidondo. “No es un trofeo. Es un compromiso con la conservación, la educación y la comunidad”.

Ubicadas a 46 kilómetros de Trinidad, sobre la Ruta 14, las grutas presentan formaciones geológicas únicas, modeladas por el agua durante millones de años. El acceso guiado y controlado responde a una lógica clara: proteger primero, mostrar después. “La gente se va distinta. Entiende el tiempo de la naturaleza”.
Turismo educativo como eje estratégico
Desde esa base surge una definición que hoy distingue a Flores: turismo educativo.
“El Geoparque, el Ecoparque Talice, Chamangá… todo tiene contenido educativo. Decidimos asumirlo como eje”, explica Bidondo. Esta orientación permite recibir familias, centros educativos y visitantes durante todo el año, no solo en temporada alta.

Ecoparque Talice: aprender en contacto con la vida
El Ecoparque Talice, nacido del proyecto Flores por la Vida e inaugurado en 1991 como Reserva de Flora y Fauna Dr. Rodolfo Talice, ocupa 75 hectáreas y alberga más de 1.500 animales de 120 especies.
“Marcó un antes y un después”, sostiene el director de Turismo. “No solo por la fauna, sino por los valores que transmite: convivencia, respeto, cuidado ambiental”. Talice se consolidó como una propuesta didáctica y recreativa para familias, grupos escolares y adultos mayores, integrada además al Geoparque Grutas del Palacio.
Chamangá: la memoria escrita en piedra
Otro de los grandes activos del departamento es la Localidad Rupestre de Chamangá, donde se concentra la mayor cantidad de pictografías a cielo abierto del Uruguay.
“No es un sitio para el consumo rápido”, aclara Bidondo. “Es un espacio para aprender quiénes habitaron este territorio antes que nosotros”. Chamangá combina arqueología, paisaje y reflexión, y refuerza el perfil educativo y cultural del departamento.
Eventos, cultura viva y comunidad

El turismo en Flores también se expresa a través de sus eventos. El Festival del Lago Andresito, que convoca a más de 50.000 personas, es uno de los principales hitos culturales del centro del país.
“Música, tradición, encuentro, economía local. Todo eso convive en el festival”, señala Bidondo. La estrategia apunta a que quien llega por un evento descubra también el resto de los atractivos del departamento.
A esto se suman ferias, peñas, propuestas culturales y el sello “de la Tierra del Geoparque”, que distingue productos locales —alfajores, quesos, mermeladas, aceites, artesanías— integrándolos a la experiencia turística.
Flores y la Región Centro Sur
“Trabajamos con directores comprometidos, presentes en todos los eventos y con diálogo permanente”, destaca Bidondo. La región construye relatos compartidos en lugar de competir internamente.
Qué hacer en Flores durante el verano
El verano potencia esta estrategia con experiencias diversas:
- Recorridos guiados en el Geoparque Grutas del Palacio, con propuestas educativas y científicas.
- Jornadas completas en el Ecoparque Talice, ideales para familias y grupos.
- Caminatas interpretativas en Chamangá, en un entorno arqueológico único.
- Festival del Lago Andresito, ferias artesanales y espectáculos al aire libre.
- Turismo rural, estancias, gastronomía criolla y productos locales.
- Descanso y tiempos lentos, con atardeceres, plazas y vida comunitaria.
Flores propone un verano sin prisas, donde el visitante logra recorrer varios atractivos en pocos días y quedarse un poco más.
Mirada a futuro
“El desafío es crecer sin perder equilibrio”, reflexiona Bidondo. “El turismo tiene que mejorar la vida de quienes viven en el territorio”.
El departamento más joven del Uruguay se consolidó como referente nacional en turismo educativo y de naturaleza, demostrando que desarrollo, conservación e identidad pueden ir de la mano.
Flores dejó de ser un camino de paso. Hoy es corazón, aprendizaje y ejemplo.


