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Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, febrero 4, 2026

El doble voto y los lemas accidentales: una fórmula perniciosa contra la autonomía colorada

Bajo la apariencia de una simple “enmienda”, se intenta reinstalar un sistema superado que elimina internas y licúa identidades. El Partido Colorado no debe resignarse: su responsabilidad es crecer desde su autonomía.

Peor que una enmienda

Se ha sugerido la idea de “ajustar” el sistema electoral, presentada como simplificación del calendario. Incluso se la maquilla bajo el término amable de “enmienda”.

Lo curioso es que el primer planteo explícito de eliminar las internas lo hizo el ex senador Guillermo Domenech, de Cabildo Abierto. Desde allí, la propuesta empezó a circular y terminó ganando eco, como si fuera una salida natural al sistema. Pero no nos engañemos: no es un retoque menor, sino un cambio de fondo. Suprime las internas y avanza hacia una mezcla forzada de partidos que diluye identidades.

Se invoca incorporar además en esta reforma a los “lemas accidentales”: alianzas creadas solo para una elección, sin sustancia partidaria propia, que de aplicarse habilitarían el comienzo de la desfibramiento de las colectividades históricas.

Competitividad debilitada

Se argumenta que este esquema —supresión de internas y lemas accidentales— maximizaría la competitividad de una coalición opositora al Frente Amplio. La realidad indica lo contrario: debilitaría la competencia al forzar una homogeneidad prematura en octubre y mitigar la riqueza de cada partido bajo un corsé común.

Un guión inconveniente

Todos reconocemos el notable aporte de Julio María Sanguinetti en la construcción democrática y su responsabilidad en la reforma de 1996. Pero hoy es él quien vuelve a plantear, bajo el ropaje de tal “enmienda”, la reinstalación del doble voto simultáneo, la supresión de las internas y el uso de lemas accidentales.

Con respeto, debemos señalar que esas ideas se han convertido en el guión de una propuesta que no refleja las urgencias de la dirigencia ni de la militancia colorada y batllista. El Partido no puede caminar hacia el futuro ciñéndose a pautas que restrinjan sus horizontes de crecimiento.

La excusa de la fatiga electoral

Se invoca como justificativo reformista la “fatiga electoral”. Pero el pueblo uruguayo siempre demostró compromiso y disposición a votar. Parece una excusa menor para justificar el impacto negativo que implicaría desbaratar la autonomía electoral colorada. Lo que está en juego no es el calendario, sino si preservamos o disolvemos la independencia de los partidos.

Si bien es deseable un calendario ágil, la experiencia de países con sistemas más simples muestra que la verdadera participación depende de la claridad de las opciones, no de la cantidad de votaciones. ¿Vale la pena sacrificar la definición ideológica por ahorrar un domingo electoral?

Sin internas, el Partido se apaga

Las internas son perfectibles, onerosas, pero garantizan que cada colectividad preserve su capacidad de decidir por sí misma. Sin ellas, los partidos se reducen a estructuras vacías, sin fundamento ideológico. Piezas intercambiables de coaliciones prefabricadas. Es el camino hacia la pérdida del espacio propio que da sentido a la militancia.

Qué hay detrás del fusionismo

El fusionismo es sucumbir a la concepción bloquista y fogonear la fractura nacional.

El bloquismo es la concepción que asume que la sociedad está irremisiblemente partida en dos mitades y que, en lugar de buscar mayorías desde las identidades propias, corresponde soldar ese quiebre a través del sistema electoral. Una lógica de bandos que reduce la democracia a una pulseada entre bloques fijos.

Es renunciar a crecer desde identidades propias. Es abdicar de la independencia colorada. En definitiva, es un manotazo de ahogado que no construye democracia: agravia la autonomía de cada colectividad.

La ilusoria esperanza de un bloque

Se insiste con la esperanza de que un bloque antifrentista asegure la victoria. Pero la experiencia demuestra lo contrario: los rejuntes generan apatía y desconfianza. Ningún bloque forzado sustituye la potencia de un partido sólido ni la convicción de una propuesta clara.

Un bloque electoral antifrentista no es sinónimo de un bloque de gobierno u opositor cohesionado. La historia muestra que las coaliciones forzadas electoralmente suelen generar mayores tensiones de gobernabilidad que aquellas que se construyen a partir de partidos sólidos con acuerdos programáticos claros después de las elecciones. Este último sí parece el camino de entendimientos sensatos a recorrer.

El peor escenario para crecer

Un lema común en octubre, “todos contra el Frente”, reduciría la representación colorada en el Parlamento dado el sistema de asignación de bancas y menguaría los votos en el balotaje.

Detrás de este planteo está la pretensión de que blancos y colorados comparezcan bajo un mismo lema, con listas al Senado alineadas detrás de Luis Lacalle Pou y de los precandidatos colorados. Es el peor escenario para el crecimiento colorado, y el más seguro para retroceder.

Por otra parte, las últimas dos elecciones ya mostraron que la subordinación acrítica a una coalición disminuye el peso propio. Institucionalizarlo sería condenar a la irrelevancia al Partido Colorado.

La evidencia que enseña el balotaje

Los últimos dos balotajes son contundentes: los candidatos del Partido Nacional no lograron en la segunda vuelta de noviembre retener todos los votos no frentistas. En 2024, Álvaro Delgado perdió alrededor de un 8% de ese electorado ante el Frente Amplio. Una parte significativa de la ciudadanía colorada se abstuvo, votó en blanco o incluso acompañó al adversario.

Institucionalizar el bloquismo solo profundizaría ese fenómeno: sería presionar y apresurar aún más la expulsión de votantes colorados. Y cada voto perdido es un paso más hacia la irrelevancia.

El Peligro del Doble Voto Simultáneo

Se propone reinstaurar el viejo doble voto simultáneoun sistema vigente hasta 1996 donde el votante elegía una lista de un partido, y la suma de todas las listas de ese partido determinaba tanto su candidato presidencial como su representación parlamentaria. Este mecanismo dificultaba la definición de candidaturas únicas y fomentaba alianzas internas frágiles—, lo que combinado ahora con lemas accidentales, representaría riesgos graves para el sistema de partidos.

Incluso, de resultas podría resultar electo un candidato que no fuera el más votado individualmente, gracias a la suma artificial de listas internas.

Bajo la apariencia de técnica electoral, esta reforma debilitaría identidades y adormecería la vitalidad democrática.

Una estrategia distinta

Frente a este fusionismo, la verdadera estrategia colorada debe pasar por fortalecer su propuesta programática, competir en las internas con vigor para confirmar o renovar sus liderazgos y, una vez demostrada su fuerza, negociar desde la autonomía y no desde la subordinación los acuerdos posteriores a octubre. El objetivo no es el aislamiento, sino la construcción de alianzas desde una posición de claridad y solidez, no de debilidad y disolución.

La autonomía como condición de existencia

El Partido Colorado tiene bases firmes y propuestas claras como para resignarse a ser apéndice de nadie.

La autonomía no es una formalidad: es la condición de existencia.

La autonomía, repitámoslo, es la condición de existencia. Resignarla no es una enmienda técnica; es un acto de claudicación política. La responsabilidad de la dirigencia hoy no es seguir guiones ajenos, sino atizar el fuego ideológico propio, y demostrar que el Partido Colorado tiene aún mucho que decirle al Uruguay por sí mismo.

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