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Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, febrero 4, 2026

El chivito tendrá su fiesta anual en Punta del Este

El Chivito, un plato tradicional de Uruguay ya reconocido en todo el mundo, tendrá su fiesta anual en Punta del Este, lugar que lo vio nacer hace 79 años en una proa invadida por arenas y vientos donde el Río de la Plata y el Océano Atlántico están a tres cuadras de unir sus aguas.

El anuncio fue realizado por el alcalde del balneario, Javier Carballal, quien precisó que la actividad tendrá lugar cada sábado del Día del Patrimonio.

El pasado sábado tuvo lugar la primera edición de la fiesta en la sede del Municipio, la ex estación de ANCAP de la Avenida Gorlero, y la concurrencia superó todas las expectativas, con unos 3.000 visitantes.

En la oportunidad, se instalaron stands para la venta de chivitos, cervezas artesanales y productos del departamento de Maldonado, al tiempo que se realizó un conversatorio con Graciela Carbonaro, hija del inventor del chivito, Antonio Carbonaro.

“Es un reconocimiento a un plato que hoy es distinguido a nivel mundial y que a nosotros nos llena de orgullo de que haya nacido en esta ciudad tan querida de Punta del Este”, dijo Carbonaro a EL DIA.

El director de cultura de Ia Intendencia de Maldonado, Andrés Rapetti, señaló por su parte a EL DIA que el año que viene, la fiesta tendrá características similares, con stands para la venta de chivitos, muestra de emprendedores locales y música, aunque se buscará un espacio más grande, ya que el Municipio “nos quedó chico”.

También se tendrá en cuenta la posibilidad de que el tiempo no acompañe, dada la época en que se realiza el festival, aunque la tarde noche del sábado pasado fue inmejorable para el disfrute de los asistentes.

“El chivito se creó para darle un servicio a la gente”, sostuvo Carbonaro, quien recordó que su padre, sin quererlo, inventó un delicioso plato que hoy se vende por miles y es reconocido en buena parte del mundo.

En una madrugada de 1946, una turista cordobesa se acercó a El Mejillón, bar de Carbonaro, situado en la ochava de las calles 31 y 32 de la península y pidió carne de chivo.

El dueño del bar se vio sorprendido por el pedido, el cual no podía satisfacer por no contar con ese producto, pero no estaba dispuesto a que la mujer se fuera del lugar sin comer.

Es así que Carbonaro fue a la cocina y sin mucho pensar, con los ingredientes que tenía a mano, tomó un pan de roseta -francés- al que untó con manteca y lo rellenó con un bife de lomo y jamón, dando nacimiento de esa forma al primer “chivito”.

Agradecida por el empeño y la hospitalidad del barista, la turista comió dos chivitos y llevó otro, pero quizás lo más relevante de esta historia es que fue la primera en degustar un plato cuya aceptación y popularidad no conoció límites.

Carbonaro ilustró que llegaron a venderse en El Mejillón unos 1.500 chivitos por día, 500 de los cuales iban para el Hotel Casino San Rafael.

Entre quienes tuvieron el privilegio de probarlo se cuentan presidentes, políticos uruguayos y extranjeros, personalidades de la cultura y el actor mexicano Mario Moreno “Cantinflas”, que se llevó la receta escrita en una servilleta.

“Cantinflas compró toda una caja de rosas y se las regaló a cada una de las señoras que estaban ahí adentro”, relató Carbonaro.

También relató que Eduardo Víctor Haedo, entonces presidente del Consejo Nacional de Gobierno, le pidió a Carbonaro que se encargara del café en la conferencia del CIES (Consejo Interamericano Económico y Social), que tuvo lugar en el Casino Nogaró en agosto de 1961 por lo que “el Che Guevara -participó como ministro de Industria de Cuba- y mi padre hablaban todos los días en ese encuentro latinoamericano”.

También los hermanos Batlle Pacheco eran habitués de El Mejillon, ya que Carbonaro mantenía con ellos una vieja amistad, surgida desde hace muchos años a raíz de quintas linderas de ambas familias en Piedras Blancas.

El Mejillón fue testigo de discusiones políticas y hasta más de alguna decisión de gobierno salió de allí con un chivito de por medio.

Ya hoy no sólo con lomo y jamón, sino además con lechuga, tomate, panceta, huevo frito, papas fritas y aceitunas, así como en sus modalidades “al pan” y “al plato”, es una opción tan clásica para los uruguayos como un buen asado, la pizza con muzzarella y los ravioles del domingo.

El Mejillón, fundado el 25 de diciembre de 1944, en medio de calles de arena y expuesto a los vientos del Río de la Plata a su frente y del Océano Atlántico a sus espaldas, donde nace la península y en la parte más estrecha de la misma, no existe más desde la década del 70.

Actualmente, una casa de equipamiento para el hogar ocupa su lugar en la planta baja del edificio de la ochava, construido también en los 70 por el boxeador argentino Carlos Monzón, pero el plato que allí se originó está presente siempre como simple y apetecible excusa para una salida con amigos o familiares.

Como sostiene la antropóloga Leticia Canella, “el chivito es amigo, es confiable, es honesto, es sencillo y no nos importa quedar con las manos y la cara sucia después de comerlo”.

Carbonaro falleció en 2003 a los 83 años, tras ser diputado por el Partido Colorado, edil departamental y primer director de Turismo de la Intendencia de Maldonado.

Una plazoleta con su nombre y una placa en la ochava, rinden hoy homenaje a quien sirvió con dedicación y humildad a miles de turistas y vecinos y que por su creatividad y vocación de servicio, cambió hace casi 80 años el atractivo gastronómico de nuestro balneario internacional.

Fuerzas vivas de Punta del Este lanzaron en marzo del año pasado una campaña a los efectos de declarar al chivito como Patrimonio Cultural Inmaterial del país, petitorio que actualmente está a estudio del Ministerio de Educación y Cultura.

Se espera que para el año próximo, la Fiesta del Chivito pueda celebrarse ya con la denominación solicitada para ese delicioso plato.

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