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Drexler: mucho más que una respuesta
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Drexler: mucho más que una respuesta

El genial canta-autor judeo uruguayo, Jorge Drexler, envía una carta reconciliadora con su colectividad. 

Pocas horas después del nefasto 7 de octubre, Jorge Drexler Prada publicó en la red X su posición sobre dicho día catastrófico.  Pese a que su judaísmo viene por la rama paterna fue educado en colegios hebreos y vivió en Israel un año sirviendo en los Kibutzim, luego de culminado el secundario.   Su padre forma parte de una inmigración minoritaria en Uruguay, los judíos de Europa Central. Casi todos venimos de otra Europa, la Oriental, donde nuestros abuelos, en sus países de origen, no conocían un idioma que no fuese el Yiddish, otra literatura que no fuese la religiosa y otro asentamiento que no sea el “Shtetl”.   Los judíos alemanes abrazaron la emancipación de un amigo de Kant, el filósofo Moses Mendelssohn y por lo tanto sus ritos, la visión del mundo y del judaísmo es totalmente distinta. Ellos saben bastante más de filosofía que de judaísmo.   En ese ambiente se educaron los cuatro hermanos Drexler. Con su hermana aprendí defensa personal, por si un día los gentiles venían a pegarnos.  Su madre es la Dra. Lucero Prada, su recuerdo sea eterno, una reconocida galena como su esposo el Dr. Gunther Drexler. La cuestión es que las charlas privadas del multipremiado solista con sus colegas artistas, en la red X,  respecto a cómo el moderno Estado de Israel estaba tratando con la población civil de Gaza, que en un 60 % son mujeres y niños, nos sacaron a todos los judíos uruguayos  de casillas.  Jana Beris – directora de Semanario Hebreo-  un día explotó y  le explicó en un editorial el punto de vista israelí, como nos tiene acostumbrados y él le respondió en la carta que a continuación transcribimos: 

“Fui torpe. Debería saber a esta altura, que se iba a fraccionar el discurso y luego usarlo al provecho de ambos lados de este debate, como titulares aislados…

Pero en un día así de removedor (el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto) me parecía horrible leer un texto…frío y calculador, como si fuera un diplomático o un político. No lo soy. Me dedico a escribir canciones que no le huyen a temas difíciles ni a mi identidad. Soy el único artista judío conocido, del continente (y hay muchos), que habla frontalmente de su identidad, del Holocausto, del exilio y del conflicto de Medio Oriente. Y esas canciones (junto con las otras, hasta las de amor) mueven emociones en algunas personas (tengo esa fortuna maravillosa y todavía para mi, inexplicable…!).

Quizás por eso a veces me dejo arrastrar por ese afán de usar ese puente entre personas, y entre el afuera y el adentro de grupos humanos, para intentar hacer entender a un lado cómo es percibido por el otro. Probablemente haya una parte de arrogancia en eso. Pero también hay un sentido de responsabilidad: yo viajo permanentemente, ando por el mundo todo el tiempo, y siempre sentí que era un deber mío hacer entender como el mundo ve nuestras cosas particulares. Algo como una Hasbará – esclarecimiento del punto de vista israelí a los no judíos- pero a la inversa. Muchas veces vivimos tan encerrados en nuestro dolor y nuestro miedo (que no son poca cosa!), que no vemos el ajeno, porque además vivimos en un mundo cada vez más peligrosamente cerrado (el algoritmo solamente te muestra lo que querés oír, recordemos eso). Un mundo, increíblemente (aunque parezca mentira) más cerrado que el de nuestros padres y abuelos.

El amor y la pertenencia incluyen a veces la más hermosa e importante de las críticas que puede hacer un   colectivo: la autocrítica. Salvo que creamos realmente que somos el pueblo elegido por Dios debemos entender que el sufrimiento (por más que el nuestro sea inimaginable) no es patrimonio nuestro. E inclusive, entender que a veces tenemos nuestra parte de responsabilidad histórica en el sufrimiento de otro grupo humano. Y porqué no, también entender que a veces nos equivocamos en nuestra visión reduccionista del “otro”, como todo hijo de vecino. 

Me doy cuenta que mis comentarios generaron más dolor del que pensaba. Lo siento sinceramente. Sentimos TANTO dolor en estos meses…que me apena aportar más, la verdad…Pero eso también me hace pensar que esos comentarios quizás eran más importantes y removedores de lo que pensaba. 

En plena dictadura militar, a mi me enseñaron en la  congregación de judíos de origen alemán – donde el asistió de joven- Nueva Congregación Israelita-  algo que me acompañó toda la vida: a discutir dialogando libremente y con respeto, a tener una visión propia  y humanista, y a poner en palabras mis sentimientos.

Un abrazo ”

Jorge Drexler.

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