Culpa y dolor.

 

 

¿ Que hacen un padre y un hijo judío cuando deciden tener una salida de hombres un domingo a la tarde? Van a ver una película sobre el holocausto.  El Día del Señor de la cristiandad no es el que más aprecio en la semana. De hecho en las mañanas del mismo  escribo mis notas o contesto traslados díficiles de mi profesión de abogado (En estos momentos escucho las campanadas de la Iglesia Matriz).  No obstante supe de dicha película unos días antes por cuanto mi hermano me invitó a hacer el viaje  que  los primos David y Benji hicieron en la ficción de la película A Real Pain.

 

Me falta ver el final de Anora, la película ganadora del Oscar, donde A Real Pain estaba nominada,  film que me hizo recordar una poco a Pulp Fiction, pero me dificulto que la  premiada haya despertado reflexiones filosóficas como las que fueron de puño y letra de Hinde Pomeraniec en la prensa argentina sobre la película de Eisenberg.

 

Kieran Culkin, uno de los dos protagonistas ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto  cuando realmente fue el actor principal.

Se ha  noticiado que el  director y actor de la película,  Jesse Eisenberg ha recibido la ciudadanía polaca de manos del presidente Andrzej Duda.

 

Dijo en la ceremonia de obtención de la misma: Mientras estábamos filmando esta película en Polonia,  yo  caminaba por sus calles y empezaba a sentirme un poco más cómodo en el país. Luego se me ocurrió algo tan obvio, que es que mis   raices estaban mucho más vinculadas a ese lugar del mundo que a Nueva York.  (Los judíos americanos, a diferencia de los uruguayos, pocas veces se acuerdan de Israel).

Continuó: ” Esa tragedia de la historia es también la tragedia de que mi familia que ya no siente ninguna conexión con Polonia, y eso me entristeció y me  confirmó que realmente quería tratar de reconectar con mis raíces.

Eisenberg se inspiró para hacer  A Real Pain, en la muerte de su tía abuela Doris, a la edad de 106 años en 2019. Ella creció en Polonia, pero huyó a los EE.UU. en 1938. Otros miembros de la familia que permanecieron en Polonia fueron asesinados durante el Holocausto.

El Presidente de Polonia dijo: “Estoy encantado de que la gente del otro lado del océano reconozca su patrimonio, reconozca que sus antepasados provienen de la República [de Polonia] y busquen forjar una conexión con nuestro país”.

Muchos lugares de rodaje de “A Real Pain” formaban parte de la historia familiar de Eisenberg, como la ciudad de Krasnystaw, en el sureste del país, donde vivía su tía abuela y muchos otros miembros de la familia asesinados en el Holocausto. El año pasado, el ayuntamiento le otorgó la ciudadanía local honoraria.

Una escena se filmó en un apartamento del que su familia huyó en 1938; otras se filmaron en el campo de concentración de Majdanek.   Se trata de un sitio que los nazis dejaron intacto porque no llegaron a desarmarlo antes de la retirada: ahí están todavía las cámaras de gas y las huellas azules en las paredes provocadas por el Zyklon B. Majdanek fue el único campo, junto con Auschwitz, que utilizó ese gas.

“Hay una especie de ironía en todo esto, y sin duda resume gran parte de mi vida interior”, dice. “Tengo una vida materialmente buena y voy por ahí sintiéndome mal por mí mismo, siendo miserable por cosas sin importancia. Y sin embargo, también me fascina increíblemente la historia de mi familia en Polonia y aprender sobre el sufrimiento. Y no sé cómo conciliar esas dos cosas: sentirme mal por mi vida tan afortunada y también comprender los horrores del pasado de mi familia o los horrores de la gente en todo el mundo hoy en día”.

¿Por qué hacemos turismo de tragedias y por qué no tratamos de conectarnos con este tipo de historia de una manera que resulte menos cómoda?

“¿Qué es el dolor real?”, pregunta. “¿Es válido el dolor manejable y medicado que sufre mi personaje debido al trastorno obsesivo-compulsivo? ¿Es válido el dolor de Kieran… [si] está experimentando lo peor que puede experimentar una psique, pero al mismo tiempo lleva una vida cómoda? ¿O el único dolor que es válido y que debe reconocerse es el dolor de la guerra, el genocidio y el trauma masivo?

Una de las cosas que más abruman durante el viaje a Benji –una persona sensible, posiblemente en extremo– es lo que percibe como frivolidad. Eso parece hallar en la idea de ir a los escenarios de las ejecuciones en primera clase en tren y saboreando ricas comidas (cuando sus ancestros viajaron a la muerte hambrientos y en condiciones dramáticas) o en la tendencia a llenar de datos e información las visitas a los campos y centros de la memoria cuando, tal vez, solo alcanzaría con el silencio y un momento de introspección colectivo. Preguntas que surgen con los tours del horror y con la riesgosa frivolización de uno de los momentos más espeluznantes de la historia humana.

Quienes vieron la película comprobarán que no se trata  solamente de una proyección sobre el holocausto sino también sobre la culpa y como tenemos que convivir con ella sin volvernos locos.

Culpa que siente el primo más afortunado cuando debe regresar a su vida burguesa, soltándole la mano a quien poco ha hecho para adaptarse al capitalismo.  Culpa que no sintieron los lublineneses cuando veían las luces del campo de concentración de Madjanek y lo que allí acontecía y trataron de seguir con sus apremiadas vidas durante la Segunda Guerra Mundial.

En esta nota puede haber pasajes transcriptos de los artículos de Terry Gross e Hinde Pomeraniec.