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Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, febrero 4, 2026

¿Crisis institucional o bandera de remate?

El Partido Colorado realizó el domingo pasado la peor elección departamental de su historia captando tan sólo el 7,5% de los votos emitidos en todo el país (dato sin votos observados).

Ni en las elecciones de 2005 correspondientes a la salida de la crisis económica del 2002, ni con el abandono político de Ernesto Talvi en 2020, el Partido Colorado votó tan mal como en mayo de 2025.

A errores arrastrados hace décadas, como la desmovilización política entre campañas, la desterritorialización de su estructura orgánica, el abandono absoluto del esquema de participación abierto a la ciudadanía, la absoluta falta de relevancia de la vida partidaria, frente a la agenda de sus cuadros legislativos o gubernamentales; debemos sumarle las señales erráticas de los líderes sectoriales actuales respecto de la defensa de la institucionalidad partidaria y la ausencia de un prístino y claro llamado a votar al partido corrigiendo a aquellos compañeros que, con su anuencia o incluso estímulo, trabajaron para el partido nacional en distintos departamentos.

Situaciones como las de Rocha donde dos miembros del Ejecutivo Nacional Colorado participaron de la Convención Departamental del Partido Nacional apoyando una de las candidaturas, respaldando un acuerdo por fuera de toda regularidad.

Situaciones como las de Maldonado, en la cual el candidato a intendente se baja de su candidatura para apoyar la candidatura del Partido Nacional.

Situaciones como la de Paysandú en la que connotados dirigentes del Partido Colorado fueron estimulados a pasarse a las fialas del hoy reelecto Intendente nacionalista, Nicolás Olivera.

Casos como los de Colonia, Tacuarembó, Flores, San José, Cerro Largo donde ser tránsfuga, o mencionar apoyos habilita estrategias parasitarias fundadas en intereses personales que no fueron corregidos ni antes ni ahora y se reeditan cada 5 años porque la cúspide sectorial mira para el costado ante estas inconductas.

Lo ocurrido en Salto, donde se manejaba con entusiasmo la posibilidad que Marcelo Malaquina alcanzara el triunfo electoral, pero todos observamos como la gente de Germán Coutiño trabajó para Carlos Albisu, y la fracción colorada no solo no obtuvo la intendencia, sino que fue duplicada por Albisu y votamos 4 puntos menos que en 2020.

En Montevideo, donde por tercera vez se insiste con la Coalición Republicana y por tercera vez el Partido Colorado vota peor que cuando comparecía como lema Partido Colorado. En Montevideo el PC obtiene tan solo un edil, bien lejos de los 8 ediles o los 7 que sacamos en 2005 y en 2010  yendo como lema Partido Colorado.

Es vergonzoso como hay quienes quieren llevar la experiencia de la CORE a los 19 departamentos al barrer sin considerar los resultados bochornosos que esta ha dado en Montevideo.

El Partido Colorado afronta una crisis que no es solo electoral. Es fundamentalmente Institucional.

Lo que hoy se ve, se asemeja mucho a una estrategia de dejar caer para luego poner la bandera de remate.

¿Queremos seguir siendo un Partido Político?

Pues entonces debemos comportarnos como tal, no se pueden tolerar peripecias electorales fundadas en interese personales a costilla de nuestra institucionalidad.

Debemos definir si nuestra colectividad mantendrá su autonomía o será una rueda auxiliar del Partido Nacional.

Quienes sueñan con un partido único y conservador ROSADO deberán escindirse pues les vamos a dar batalla y no le vamos a poner la bandera de remate a nuestro Partido Colorado.

En poco tiempo la Convención Nacional deberá expedirse sobre muchas de las situaciones de conducta aquí enumeradas y los posicionamientos de unos y otrosvolverán a quedar claros.

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