Representantes del Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente, formalizaron un espacio de coordinación a nivel del Parlamento, lo que poco ayuda para preservar la identidad de la colectividad de José Batlle y Ordóñez.
Este paso, probablemente uno más hacia una eventual conformación de la Coalición Republicana como lema, no pasó por la Convención Nacional, el mayor órgano soberano del partido.
Cabe preguntarse si esa coordinación llevará a diluir posiciones, para al fin y al cabo plegarse a las posturas de la mayoría circunstancial, hoy en manos del Partido Nacional.
La interrogante es si la coordinación parlamentaria hará que el Partido Colorado se parezca cada vez más a los blancos y por ello quede más difusa su identidad.
La discusión sobre el proyecto de Ley de Eutanasia demostró que, por suerte, ambos partidos difieren, aunque algunos legisladores colorados votaron en contra de la iniciativa.
Pero la divergencia también puede surgir en otros temas, como la ampliación de los plazos para realizar abortos, o la agilización del divorcio por la sola voluntad de uno de los cónyuges, posibilidad ésta prevista en el Presupuesto.
Es evidente que el Partido Nacional tiene una posición conservadora en prácticamente todos los temas de conciencia y en el Partido Colorado, aunque ocultas por algún tiempo, resurgen posiciones liberales.
Ya falló la coordinación en cuanto a la postura con respecto al Presupuesto, donde frenteamplistas y blancos votaron en Comisión de Diputados el proyecto en general y los colorados lo hicieron en contra.
Incluso las diferentes posiciones alcanzaron a la interna del Partido Colorado en el plenario de Diputados, donde cinco legisladores de Vamos Uruguay dieron aprobación al texto en general, mientras que el resto de la bancada colorada votó en contra.
¿Para qué coordinación entonces?
Más allá de posiciones en temas puntales, tiene poco sentido una coordinación con otros partidos coalicionistas cuando el Partido Colorado está abocado a recuperar no sólo una identidad, sino un mayor, y si se puede, protagonismo en el sistema político.
Sobre mediados de septiembre, el Partido Colorado aprobó un documento por el cual se pretende relanzar a la colectividad en el campo ideológico, del trabajo barrial y con organizaciones sociales, en su contacto con el interior, y de marketing.
La hoja de ruta, por cierto ambiciosa, define plazos, indicadores de resultados, metas anuales -principalmente para la incorporación de nuevos afiliados- y responsables para cada objetivo, para lo cual también está el nombramiento de un prosecretario de comunicaciones y el rediseño de la página web y otros instrumentos de difusión audiovisual.
Consideramos que ese es el camino, junto al impulso de una agenda de iniciativas batllistas, no sólo desde el Parlamento, sino también desde los entes autónomos.
Y por último, pero no menor, es clave para posibilitar el crecimiento y estrechar lazos con los votantes, mantener al partido de forma independiente de cara a las elecciones de octubre de 2029 en vez de comparecer bajo el lema Coalición Republicana, una definición que no debería demorarse en demasía.
Entonces, coordinación, pero primero entre colorados, y la mira puesta en los objetivos principales de recuperación partidaria.
