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Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, febrero 4, 2026

Cómo seducir a un autócrata

El siglo XXI fue el más corto de la historia. Comenzó con la elección de Barack Obama en 2009 y terminó en febrero de 2022 con la invasión de Vladímir Putin. Un año y medio después, los islamistas le declaraban la guerra a Israel.

Esos trece años multicolores, wokistas, despenalizadores de la marihuana y del aborto, que permitieron que los homosexuales pudieran tener relaciones sexuales o bien celebrar su amor —siempre que lo hicieran con el consentimiento de un oficial de registro civil—, coincidieron con el gobierno de José Mujica en Uruguay.

Las mujeres decían ser víctimas de un muro de cristal y sostenían que la historia de la humanidad era la de su opresión. Sin embargo, en el reciente conflicto eslavo murieron un millón y medio de personas, casi todos hombres blancos, rubios y de ojos claros. En la guerra contra el islamismo, las mujeres representan una parte muy pequeña de las bajas del ejército israelí. Del lado gazatí, ya sabemos la desconsoladora historia.

Finlandia no estuvo ajena a la fiesta de los años cool, con su primera ministra Sanna Marin, una de las mujeres más bellas del mundo, nacida en 1985.

¿Que es la finlandización de un país?

Fue durante la revolución rusa, en 1917, cuando los nórdicos, aprovechando la caótica situación de la vecina Rusia, proclamaron su independencia. El recién instaurado gobierno bolchevique no tenía fuerzas para luchar y no le quedó otra opción que reconocerla.

Finlandia comparte una frontera de 1.280 kilómetros con la Federación Rusa.
Cuando Stalin llegó al poder, la diplomacia soviética intentó recuperar parte de los territorios finlandeses. “Leningrado —actual San Petersburgo— estaba a tan solo 32 kilómetros de la frontera finlandesa”.

Al negarse Finlandia, en 1939 estalló el conflicto y la URSS invadió el país.

El padre y el abuelo del actual presidente, Alexander Stubb, nacieron en Carelia, territorio que Finlandia se vio obligada a ceder y que sigue siendo parte de Rusia.

La paz definitiva llegaría en 1948, con la firma del Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua entre Finlandia y la Unión Soviética. Dicho acuerdo dejaba al país fuera de la cooperación militar de Occidente, especialmente de la OTAN, y lo obligaba a adoptar una posición de neutralidad supervisada por Moscú.

A cambio de  ello, sus fronteras serían respetadas. El polémico estatus pasó a llamarse “finlandización”, y su sombra ha estado presente a lo largo del actual conflicto entre Ucrania y Rusia.

Solo en 1995, tras la caída de la URSS, pudo unirse a la Unión Europea. No ingresó en la OTAN hasta abril de 2023.

Apenas estalló la guerra eslava, la corresponsal de Euronews, Laura Llach, ya veía en la “finlandización” una posible salida.

El Presidente.

Hoy el primer ministro de Finlandia es de centroderecha, Petteri Orpo. Pero de quien todos hablan actualmente es del presidente Alexander Stubb y su rol en la reciente cumbre celebrada en Estados Unidos sobre el futuro de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Casado con una británica y doctorado en la London School of Economics, fue elegido presidente en febrero de 2024. Fue la primera votación celebrada desde que Finlandia ingresó en la OTAN. Se trata de un conservador de 57 años, con gafas y aficionado a los triatlones Ironman.

En su juventud, con la intención de convertirse en golfista profesional, se matriculó en la Universidad de Furman, en Greenville, Carolina del Sur, donde se sumergió en la política estadounidense. Como suele decirles a los norteamericanos, con un marcado acento: “Finlandés de nacimiento, sureño por la gracia de Dios”.

Durante su campaña presidencial —cargo que lo convierte en comandante en jefe de las Fuerzas Armadas— abogó por un mayor gasto en seguridad y vínculos más estrechos con Estados Unidos. Ucrania solicitó que Finlandia estuviera entre los países invitados a las conversaciones en Washington, y la Casa Blanca cursó la invitación a Stubb, según informó The Telegraph citando una fuente cercana.

Antes de dedicarse a la política, su gran sueño era convertirse en golfista profesional. Obtuvo una beca deportiva en la Universidad de Furman, en Carolina del Sur. El golf terminó siendo su arma secreta para acercarse a Trump. Jugó con el presidente estadounidense en un viaje no oficial a Mar-a-Lago, en marzo de este año, apenas un mes después del infame altercado entre Trump y Zelenski en el Despacho Oval.

El mandatario norteamericano le regaló un juego nuevo de palos para reemplazar los que Stubb llevaba consigo desde hacía 20 años. “Es un muy buen jugador y ganamos el torneo masculino para socios invitados en el Trump International Golf Club”, publicó Trump en su cuenta de Truth Social.

El propio Stubb declaró a The Wall Street Journal la semana pasada: «Es muy importante poder jugar al golf con  Trump. Es bastante raro que el  líder de un país pequeño pueda pasar siete horas en presencia del presidente de un país grande». Y añadió: «El golf fue una herramienta muy útil allí. Debo admitirlo».

Desde esa partida, el estadounidense se ha mostrado más duro con Putin y más blando con Zelenski. Mientras tanto, Stubb se ha forjado un papel de intermediario entre Trump, los líderes europeos y el presidente ucraniano.

En el funeral del papa Francisco, en abril —un momento clave en la distensión entre Zelenski y Trump—, Stubb se sentó entre el expresidente y Melania Trump.

Se dice que mantiene contacto regular con el presidente estadounidense, en parte gracias a que madruga para entrenar triatlón, lo que le permite intercambiar mensajes en un horario razonable para EE. UU.

«Puedo comunicarle a Trump lo que piensan los europeos, o lo que piensa Zelenski, y luego transmitir lo que piensa Trump a mis colegas europeos», declaró.

Helsinki consiguió una invitación a la cumbre de alto perfil, mientras que otros países de la UE mucho más grandes quedaron excluidos.

Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, la Comisión Europea, la OTAN, Ucrania y Estados Unidos fueron los otros participantes.

Stubb afirmó que la paz estaba más cerca que nunca gracias a Trump. «Si veo el lado positivo de nuestra situación actual, encontramos una solución en 1944, y estoy seguro de que podremos encontrarla en 2025 para poner fin a la guerra de agresión de Rusia y alcanzar una paz justa y duradera», declaró.

Tras la reunión en la Casa Blanca, Stubb enfatizó que, a diferencia de Finlandia después de la guerra, Ucrania no está sola ni se verá obligada a ceder territorio.

Durante la cumbre, Trump le preguntó si podía confiar en Putin. “No puedes”, respondió Stubb, explicando que el líder ruso solo entiende de fuerza y abogando por sanciones más severas y una fecha límite firme para un alto el fuego.

 

 

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