El urguayo Alberto Spektorowsky fue entrevistado sobre el resultado de las elecciones en Francia por los periodistas Jonathan Meta y Jésica Neuah, desde Jerusalém.
Primero hizo una reflexión sobre porque hablamos de este tema y la respuesta es que dichos comicios hacen eco en toda Europa.
¿Que aconteció previamente al 7 de julio?
Pues que el centrismo del Presidente Macrón y la izquierda, cuyo partido mayoritario es la Francia Insumisa de Jean Luc Melechon, sumado a los socialistas y ecologistas, hicieron un “cordon sanitaire” contra la derecha radical.
El Nuevo Frente Popular (NFP) está integrado, entre otros, por el Partido Socialista, Los Ecologistas y el Partido Comunista Francés o La Francia Insumisa (La France Insoumise, LFI).
Esa alianza de izquierda se formó luego de que el presidente francés, Emmanuel Macron, convocara elecciones parlamentarias anticipadas el 9 de junio tras la victoria de la extrema derecha en las elecciones europeas de ese mismo día.
Se esperaba y así aconteció, que los partidos políticos que no pudiesen estar en los primeros lugares, pasasen a formar parte de ese cordón sanitario.
Dicho cordón fue muy efectivo, ya que pese a no superar en votos a los otros bloques, finalmente en cantidad de escaños, Rassemblement National de Marine Le Pen, con su candidato Jordán Barella, fue la tercera fuerza en el reparto.
Entonces, hasta que no se pueda llamar a nuevas elecciones antes de un año, Francia quedó con un terrible problema de gobernabilidad.
El triunfo de la coalición anti-derecha radical fue pírrico ya que después del acto eleccionario nos quedamos con tres bloques que constituyen compartimientos estancos.
Es una situación caótica, Francia devino ingobernable.
Spectorowsky fue entrevistado el lunes y lo que se hablaba ese día en el país galo es que Macrón resolvería gobernar con tecnócratas, pero eso difícilmente sea aceptado por Jean Luc Melenchon.
Para el Charrúa, como se lo conoce en círculos académicos, la estrategia electoral de Emannuel Macrón fue inesperada, ya que le veía más afinidad con los liderados por Marine Le Pen que con la izquierda de Melenchon.
¿Como se puede mirar lo acontecido en Francia desde un punto de vista académico?
Como un retroceso de las democracias liberales. El profesor cuestionado por los estudiantes de la facultad de Humanidades de Uruguay se explicó.
Puede haber democracia y no existir liberalismo. Las derechas radicales y los pos fascismos, cuando son mayorías encuentran impedimentos a sus procesos legislativos.
El primer impedimento viene de la Constitución Nacional. Se encuentran que pese a ser mayoría no pueden modificarla.
La segunda viene del pacto europeista. Los órganos legislativos nacionales no pueden emitir leyes que vayan contra las directivas y mandamientos de la legislación de la Unión Europea – UE-. Tal vez por ello, la derecha británica impulsó el BREXIT. Los británicos dijeron, basta de someternos al parlamento de la UE !
Si comparamos lo dicho hasta ahora respecto a las derechas radicales frente a la propuesta de Melenchon, no encontraríamos grandes diferencias. La Francia Insumisa – LFI- es soberanista, es contraria a las élites tecnócratas, no simpatiza con el liberalismo, pero hay una circunstancia que diferencia a la derecha radical respecto a LFI y es el tema inmigración. La izquierda radical es abierta, la derecha es contraria.
Véase, si algo caracteriza a la UE es su liberalismo, por ello estos partidos derechistas radicales son euroescépticos.
Para explicar las diferencias entre democracia y liberalismo tenemos a Viktor Orban en Hungría, que dirige a su país con un modelo democrático no liberal.
Una tercer característica de las derechas radicales es su amor por la identidad nacional. Por el contrario, las elites liberales tecnócratas, europeístas no quieren que se gaste pólvora en cuestiones identitarias. Bruselas quiere que la única identidad sea la europea.
Si se fijó el ojo en las elecciones galas, lo fue porque existe una preocupación europeísta respecto al crecimiento de los populismos de derecha, que siguen siendo una minoría, pero es una minoría creciente. Los europeos ya vivieron el fascismo y no quieren nada que se los recuerde.
La lucha entre la derecha radical y los liberales le recuerda a Spektorowsky, a lo acontecido en Israel antes del 7 de octubre. Netanyahu quería aprobar una ley constitucional que le quitara a la Suprema Corte de Justicia israelí, el control de racionalidad de las leyes aprobadas por la Kneset, que es lo que puede admitirsecomo control constitucional en un país que carece de Constitución. En defensa del liberalismo, buena parte de los israelíes llenaron las calles.
El miércoles, el presidente, Emmanuel Macrón, dirigió una carta a sus compatriotas donde en lo medular felicitó a quienes votaron contra la extrema derecha.
Declaró que de las pasadas elecciones surge un triple empate y que solo las fuerzas liberales – él las llama republicanas- lograron la mayoría.
Estas elecciones fueron marcadas por una clara demanda de cambio y de reparto del poder y obliga a los franceses a construir un amplio consenso. Le pidió a los liberales que se identifican con las instituciones republicanas, el Estado de Derecho, el parlamentarismo, la orientación europea y la defensa de la independencia de Francia. Que entablen un diálogo sincero y leal.
A la luz de estos principios decidiré el nombramiento del Primer Ministro. Esto significa dar un poco de tiempo a las fuerzas políticas para que elaboren estos compromisos con serenidad y respeto mutuo. Mientras tanto, el Gobierno actual seguirá ejerciendo sus responsabilidades y se ocupará de los asuntos cotidianos de acuerdo con la tradición republicana.
Pongamos nuestra esperanza en la capacidad de nuestros dirigentes políticos para demostrar un sentido de la concordia y del apaciguamiento en vuestro interés y en el del país.
El domingo pasado, ustedes pidieron la invención de una nueva cultura política francesa. En vuestro nombre, me ocuparé de ello, se lo garantizo.



