El Poder Ejecutivo creará mediante un proyecto de Ley, la Comisión Nacional del Espacio, un organismo que tendrá entre sus cometidos la formulación de una “política espacial nacional” para “promover el desarrollo del sector en el país”.
La iniciativa fue ratificada el martes pasado por la ministra de Industria, Fernanda Cardona, en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, donde se agregó al articulado del Presupuesto, un plazo específico para que el proyecto se presente en los 90 días posteriores a la aprobación del Presupuesto.
El Ministerio de Industria justificó la necesidad del proyecto en que “todo lo que tiene que ver con industria espacial tiene agregado de valor desde el punto de vista industrial, de desarrollo de la cadena local y de empleo” y agrega que “además se vincula con el espacio aéreo, con las telecomunicaciones y de frecuencias”.
La comisión que se propone, sustituye a la Junta Nacional de Política Espacial, creada en 2022 y que funciona bajo la órbita del Ministerio de Defensa Nacional, bajo el argumento que pese a la existencia de dicha Junta, “Uruguay no cuenta con un órgano especializado que actúe con autonomía técnica en materia de política espacial.
Si bien es loable que el país apunte en el mediano plazo a una “política espacial”, dado los aportes que la investigación sobre el espacio puede traer al desarrollo científico y tecnológico, así como al avance de las telecomunicaciones, cabría realizarse algunas preguntas.
Al mencionarse las fuentes de trabajo que generaría, una de las preguntas es si cuenta el país con suficientes personas capacitadas para trabajar en esta área y con la formación adecuada de jóvenes para que esto sea posible en el futuro de forma suficiente.
¿Cuántos estudiantes de la Facultad de Ingeniería y de la Universidad Tecnológica tienen actualmente sus carreras vinculadas a la exploración e investigación sobre el espacio?
Diferente es la fabricación de satélites en Uruguay, que se inició en 2014 con el AntelSat, proyecto que tuvo un costo de USD 1,5 millones y fue lanzado desde Rusia, para luego construirse siete más para Argentina, los dos últimos en 2019.
La participación de ANTEL por primera vez en un satélite fue en 1997 a través del Nahuel 1A de Argentina.
¿Es prioridad una Comisión Nacional que promueva la participación de Uruguay en la “aventura espacial” o es preferible apuntar más las baterías a promover la investigación y el desarrollo en áreas aplicadas a la industria, la bioquímica, el agro o los transportes?
Según el fallecido ex presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Ricardo Pascale, Uruguay invierte el 0,4% de su PIB en Investigación y Desarrollo, lo que impide el crecimiento del país a tasas mayores.
Además de esta realidad, sería razonable que en lugar de la Comisión Nacional del Espacio, se instalara una Junta para la Competitividad, integrada por los ministerios de Economía, Industria, Ganadería, el BCU y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP)
Cualquier política de desarrollo, sea industrial, agropecuaria o de cualquier sector de la economía, carece de sentido si la política económica va en contrasentido de ello.
Y parece ser lo que ocurre actualmente. La política económica, de endeudamiento y de pesificación, no sólo no apuntan a revertir el llamado “atraso cambiario”, sino que lo agudizan.
Pero lejos de constituir ésto una preocupación para el titular del BCU, Guillermo Tolosa, éste se enorgullece del encarecimiento del país porque significa que crecemos.
De nada sirven ya las advertencias de la Unión de Exportadores y otras voces de los sectores productivos, que advierten sobre la debilidad del dólar, la pérdida de competitiviad y el cierre de empresas debido a los altos costos.
Por último, cabe recordar que uno de esos costos es el de la energía, que nunca ha bajado en términos reales a pesar de que el 99% de la generación se realiza con fuentes renovables y se prometía que éstas permitirían un abaratamiento de las tarifas.
Como se ve, son muchas las prioridades en superficie como para distraer la atención en el espacio.
