El gobierno de Yamandú Orsi llega a su décimo mes de gobierno con una economía en piloto automático, aumento en la calificación por buenos indicadores y sin grandes sobresaltos, aunque aparecen algunos cuellos de botella que pueden hacer variar la situación.
Días pasados, la calificadora Morningstar DBRS mantuvo la calificación de la deuda uruguaya en BBB, es decir un escalón por encima del mínimo dentro del grado inversor, con perspectiva estable.
La agencia calificadora destacó entre otros aspectos un entorno favorable en lo que hace al aumento de precios -la inflación lleva dos años dentro del rango meta- y crecimiento del salario real.
El Indice de Precios al Consumo (IPC) subió en octubre y todo parece indicar que finalizará el año en 4,5%, tal como se lo había propuesto el gobierno.
Mientras tanto, el salario real acumuló una suba de 2,41% en el período enero-agosto, al tiempo que el ingreso medio de los hogares se incrementó 5,1% en el tercer trimestre con relación a igual trimestre de 2024 y se ubicó en los 94.479 pesos.
Por su parte, el desempleo aumento 0,4% en octubre y se ubicó en 7,3%, después de alcanzar los guarismos más bajos de los últimos años.
Los indicadores señalados son positivos, aunque existen en el horizonte algunos cuellos de botella que podrían impedir mejoras ulteriores sustanciales durante este período.
Nada parecería indicar que pueda haber un resurgimiento de la inflación, ya que tanto el gobierno como agentes privados prevén que se mantenga en los niveles actuales, favorecida por una contención del gasto y el estancamiento del dólar.
No obstante, uno de los cuellos de botella en este período será un bajo crecimiento, que se estima en un promedio de 2,4% anual y que por lo tanto dificulta tanto la creación de empleo como un crecimiento deseable en la recaudación.
También el gobierno deberá enfrentar, al menos en la primera mitad de su gestión, un déficit fiscal elevado, que se sitúa al momento en 4,1% del PIB, aunque el aumento de la recaudación fiscal por la vía de los nuevos impuestos previstos en el Presupuesto y la mejora en los números del sistema previsional lo llevarían a 2,6% anual sobre 2029.
Ese déficit fiscal continuará financiándose con emisiones de deuda, como la reciente por el equivalente a USD 1.850 millones, lo que genera un efecto de “carry trade”, es decir la venta de dólares por parte de los agentes para posicionarse en Unidades Indexadas (UI), lo que deprime aún más la cotización del dólar, con su consiguiente efecto negativo sobre la competitividad del país.
Otra realidad es la poca ambiciosa proyección de recuperación salarial, que estará dirigida básicamente a los niveles I (hasta 38.950 pesos) y II (entre 38.951 pesos y 165.228 pesos), franja ésta que tendrá una ganancia de salario real de 2,5% en el quinquenio, algo mayor para franja I y no habrá recuperación para el nivel III, es decir los salarios mayores.
La interrogante es si no se podría haber aspirado a una mayor recuperación, cuando se proyecta un crecimiento económico de 2,4% anual, es decir que habrá una redistribución regresiva de los ingresos, crecimiento del salario por debajo de la evolución de la producción.
Finalmente, ese crecimiento modesto de los salarios puede llevar a una baja expansión del consumo, lo que incidiría negativamente en la evolución del PIB y de la recaudación.
Como se puede apreciar, el país atraviesa un buen momento económico, pero lejos se está de tirar manteca al techo y descuidar los aspectos mencionados.



COMO OPINAR DE ECONOMIA AL AMIGO ,PERO COMO SE SUPONE SE HACE BIEN PERO NO LO VEMOS EN LOS BOLSILLOS NI EN EL BIENESTAR DE LA SALUD DEJAS DE COMER CON SAL Y LOS VALORES NO CAMBIAN DEJES DE COMER FRITOS Y EL COLESTEROL NO VAJA ,ES LO QUE HACES MAL .ES JUSTO EL PROBLEMA SOLO COPIAMOS AÑO TRAS AÑOS ,Y NO CAMBIAMOS NADA ,ABRAZO AMIGO