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Montevideo
Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, febrero 4, 2026

Bergara y el desafío de cambiar Montevideo

El intendente electo de Montevideo en los comicios departamentales del domingo pasado, Mario Bergara, tendrá como principal desafío cambiarle la cara a una gestión estancada y desgastada por 35 años de gobierno del Frente Amplio en la capital, con múltiples problemas a resolver, lo que en caso de hacerlo de forma al menos aceptable, lo puede catapultar para una opción presidencial hacia 2029.

Bergara será el primer intendente de Montevideo con previo paso por el Ministerio de Economía y el Banco Central del Uruguay durante los gobiernos del Frente Amplio, y en la actual legislatura y la anterior, senador.

Más allá de datos estadísticos, la experiencia y el perfil de Bergara pueden ayudar en primera instancia a ordenar las cuentas en rojo de la comuna y reestructurar su presupuesto, en el que 80% de los recursos se destina a gastos de funcionamiento y el 20% a inversiones.

La recaudación de la Intendencia es de aproximadamente USD 2 millones por día y arrojó en 2023 un déficit de 439 millones de pesos (USD 11 millones al precio del dólar en diciembre de ese año), el mayor durante la gestión de Carolina Cosse, cuando estaba proyectado un superávit de 806 millones de pesos (USD 21,4 millones).

Bergara y su equipo tienen la necesidad de imperiosa de evaluar en profundidad el funcionamiento de cada división y oficina, y sin dudas reestructurar su plantilla, que llega a 12.000 funcionarios.

En los aspectos básicos de su gestión, la prioridad del futuro intendente será resolver el tema de la recolección de basura y limpieza de la ciudad, mediante la instalación de contenedores intradomiciliarios e interprediales en edificios y cooperativas, lo que requerirá una importante inversión.

A diferencia de la mayor parte de las ciudades del interior, Montevideo está sucia, sin barrios libres de basura en sus calles y contenedores desbordados, problemática que se agrava en las fiestas o feriados, donde la falta de recolección hace que los vecinos deban convivir a veces varios días entre los desechos domiciliarios.

Otra de las grandes problemáticas a abordar será la del tránsito y el transporte público, dado que la circulación en algunos puntos de la ciudad se convierte en un calvario en horas pico y la movilidad de pasajeros es lo suficientemente deficitaria y además cara, como para no darse cuenta que el sistema es lento, con menos frecuencias de las necesarias en algunas líneas y en el que los usuarios viajan mal, por ejemplo, sin asiento y apretados dentro de las unidades.

En 35 años, fueron muy pocas las obras de vialidad llevadas a cabo por las administraciones municipales frenteamplistas, a modo de ejemplo los ensanches de Luis Alberto de Herrera hasta Montecaseros, en algunos tramos de José Belloni y Camino Carrasco, el pasaje en desnivel en Avenida Italia y Camino Carrasco y el intercambiador Barradas en el ingreso a Montevideo por el este.

Sí fue importante la concreción de la perimetral de Montevideo, obra del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, inaugurada en 2009 y el viaducto de la rambla portuaria, también ejecutada por esa cartera e inaugurado en diciembre de 2022.

Pero el crecimiento que muestra año a año el mercado automotor requiere fuertes inversiones en más ensanches y nuevos trazados de avenidas y calles, aunque se deban realizar expropiaciones para concretarlas.

En materia de transporte de pasajeros están sobre la mesa dos proyectos, uno de ellos la instalación de un tren tranvía que conecte la Plaza Independencia con El Pinar, con una inversión de USD 500 millones, y el otro, la implementación de un sistema de ómnibus eléctricos de 220 pasajeros con dos líneas entre Plaza Independencia y Zona América por 8 de octubre y hasta El Pinar por Avenida Italia, con un tramo subterráneo por 18 de Julio.

El último gran desafío es lograr una reducción drástica de los 344 asentamientos irregulares que existen en la capital, ya que si bien se realizaron acciones que permitieron bajar desde los 389 que existían en 2006, es mucho lo que falta para hacer y debe hacerse con mayores recursos y a un mayor ritmo para mejorar la calidad de vida de 9 de cada 100 montevideanos que habitan esos conjuntos de viviendas precarias.

No será fácil la tarea de Bergara, como a la vista está que no la fue para sus antecesores, de acuerdo a los resultados, pero está en sus manos un cambio de rumbo en la gestión y en la solución, al menos encaminada, de los problemas que afectan a Montevideo.

Si lo logra, el hasta hoy Senador, doctor en economía de la Universidad de Berkeley, California, y formado políticamente junto a Líber Seregni y Danilo Astori, tendrá las puertas abiertas para competir, ahora sí con mayores posibilidades, por una candidatura presidencial, dada la imposibilidad de reelección del presidente Yamandú Orsi y el perfil, quizás menos “votables” de otras figuras del Frente Amplio.

Posicionado en una izquierda moderada o socialdemócrata dentro del espectro político, Bergara encaja dentro del perfil ideológico de un amplio sector del electorado uruguayo.

Su éxito o fracaso dependerá de su gestión y de que desde sus propias filas respalden la implementación de los cambios que Montevideo necesita.

 

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