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Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, febrero 4, 2026

Tasas, inversiones y señales contradictorias

 

El Banco Central del Uruguay (BCU) volvió a subir las tasas de interés el 8 de abril, mientras el ministro de Economía, Gabriel Oddone, enfatizó en la necesidad de aumentar las inversiones, un objetivo por demás loable que tiene sus obstáculos precisamente en algunas políticas económicas del gobierno y en señales contradictorias de sus integrantes.

La autoridad monetaria dispuso en su última reunión del COPOM (Comité de Política Monetaria) un incremento de 0,25% en la tasa de referencia, que pasó a 9,25% anual, con el objetivo trazado por el gobierno de ubicar a la inflación en el entorno de 4,5% anual.

Como ya lo hemos señalado, la política contractiva del BCU y la suba de tasas en pesos provoca el efecto de “carry trade”, es decir la venta de dólares para posicionarse en títulos en moneda nacional que muestran un alto rendimiento, lo que lleva a caídas en el precio de la divisa y por lo tanto genera atraso cambiario.

En marzo, la caída del dólar fue de 1,1% que se suma a las bajas de 1,2% en febrero y 2,1% en enero.

A su vez, dichas bajas tienen un impacto negativo en la competitividad externa de los productos uruguayos, que cayó 0,51% medida en dólares en febrero con respecto a enero, cuando también había caído 1,67% con relación a diciembre.

El atraso cambiario y la pérdida de competitividad, junto a otros factores, lleva al cierre de empresas y a la caída en las inversiones. De hecho, la inversión extranjera directa en Uruguay se redujo 31% en 2023 con respecto a 2022, situándose en los USD 2.262 millones.

Paralelamente, Oddone expuso en un almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) que para crecer se requiere una inversión del orden del 20% del PIB y hoy está cuatro puntos por debajo, por lo que se necesita una inyección de recursos de USD 4.000 millones anuales del sector público y USD 12.000 millones del sector privado.

Precisamente, desde el nuevo gobierno no se han dado señales claras al sector privado en cuanto a una agenda que promueva la inversión, por el contrario, siguen en la nebulosa definiciones claves como si habrá o no aumento de impuestos y de que tipo durante el actual quinquenio.

Si bien Oddone sostuvo que no habrá afectación de los ingresos de los uruguayos con alta inflación o con tributos, está en la agenda, por ejemplo, la implementación del IVA personalizado, un régimen que según los expertos hará que la población pague más por este gravamen.

Por otra parte, el titular de economía ratificó que “no habrá achicamiento del sector público”, aunque sí se buscará lograr una mayor eficiencia del Estado, mediante la eliminación de tareas repetidas, cuando es necesario revisar toda la estructura estatal y trazarse como objetivo la fusión de unidades a distinto nivel y la no provisión de una parte importante de las vacantes, de forma que la burocracia tenga una menor incidencia en el costo país.

Tampoco se da una señal clara a los inversores cuando Oddone plantea desindexar los salarios, pero encuentra en el propio Frente Amplio su principal opositor, desde el ministro de Trabajo, Juan Castillo, hasta la senadora Bettiana Díaz, quien señaló que “de ninguna manera” se aceptará tal posibilidad.

Por último, se iniciará próximamente el llamado “diálogo social”, ámbito de discusión donde se revisarán múltiples aspectos del régimen de seguridad social, aunque poco se sabe que modificaciones serán propuestas, luego de descartarse la reconsideración de los tópicos que la ciudadanía rechazó en el plebiscito del 27 de noviembre.

En resumen, tanto la política monetaria que se lleva adelante, como la falta de definiciones y visiones contradictorias en el gobierno en materia macroeconómica, hacen que no sea sencillo generar las inversiones suficientes que permitan un mayor crecimiento del país.

 

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