25.9 C
Montevideo
Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
miércoles, febrero 4, 2026

¿Donde está el medio?

La sociedad se encuentra en un rápido proceso de radicalización. Cada vez existen menos las opiniones centristas. Vemos en las redes sociales cómo las opiniones no tienen términos medios. El blanco y negro opacan absolutamente todos los matices de gris. Sería ilógico que la política no se vea afectada por dicho comportamiento social.

Comencemos con algunos términos cuyo significado politico está evolucionado:
Liberal es alguien que considera que la libertad personal es el mejor camino para desarrollar una sociedad.
Conservador es aquel que considera que los valores sociales y morales tradicionales son muy importantes en el crecimiento social.
Estas definiciones rápidas, pretenden ser una base y no una descripción completa.

Es importante observar otros países y sus realidades. En Estados Unidos, los liberales tradicionalmente eran votantes del partido demócrata, mientras los conservadores eran mayormente republicanos. Esto colocaba políticamente a los liberales a la izquierda de los conservadores. El fenómeno de la radicalización empuja a los liberales a moverse hacia la izquierda y a los conservadores hacia la derecha. Como triste consecuencia, la fuerzas dominantes de los partidos son la casi extrema derecha y la casi extrema izquierda.

Sumemos los medios a la ecuación. La prensa tradicionalmente liberal se convierte en ultra liberal y la conservadora en ultra conservadora. Fieles a su polarizado punto de vista, dejan de dar noticias y nos ofrecen solamente su opinión de lo que ocurre en el mundo. Aún peor, solo nos informan sobre las primicias que favorecen su causa o aquellas que van en detrimento de sus rivales. Esto conduce a que se polaricen las audiencias atendiendo el fenómeno de solo prestar atención a opiniones similares a las propias. Ese fenómeno que nos lleva a ver por TV un partido Uruguay – Chile y procurar que el relator sea uruguayo, muchos preferimos bajar la voz antes de ser agraviados frente a un relator chileno.

Esta interpretación de la realidad nos lleva a discriminar a los protagonistas. Interpretamos una misma acción de dos personas pertenecientes a distintos partidos políticos de manera diferente. Uno es un fenómeno mientras el otro es un idiota. Dejamos de lado el dialogo para no tener que argumentar con aquellos que son opositores a nuestras ideas. Apreciamos todos los acontecimientos teñidos por nuestra afiliación política tal cual un partido de fútbol donde nuestro cuadro tiene siempre los mejores jugadores, es el único afectado por las decisiones del referí, y tiene siempre que ganar.

Esta radicalización de la prensa, de la política y de la sociedad no es conducente a una sociedad exitosa. Muy por el contrario, nos lleva a vivir una realidad inexistente. Recientemente el presidente norteamericano (Trump) decidió deportar a aquellos migrantes indocumentados que hayan cometido un crimen. Frente a esto la prensa conservadora nos mostró una decisión correcta para tratar de frenar la ola de criminalidad cometida por extranjeros ilegales. Liderando la prensa liberal, CNN y Telemundo asustaron a todos los ilegales mostrando una realidad inexistente de una deportación masiva de todos los indocumentados. Cuando el expresidente Biden sorpresivamente indultó a toda su familia por cualquier acto criminal cometido desde 2014, la prensa liberal apenas reporto la noticia. Dias después, cuando Trump indulto a todos los acusados de asaltar el Capitolio federal, la prensa conservadora esgrimió justicia. No nos engañemos, los indultos de Biden y Trump sacuden los cimientos de la democracia estadounidense.

La sociedad uruguaya no ha llegado aún a una radicalización similar a sus pares norteamericanos, pero vamos en el mismo camino. Recodemos que algunos politicos ya han llegado a extremos poco aceptables cuando negando la realidad y la opinión mundial sobre el corrupto regimen de Maduro, lo llegan a aceptar y justificar. La democracia no es fácil, nos obliga al dialogo con aquellos que creen en algo diametralmente opuesto a nuestras creencias. El dialogo y las decisiones conjuntas son posibles solamente cuando nos alejamos de las puntas y nos acercamos al medio.

Para continuar leyendo EL DIA, por favor remueva su blockeador de avisos.  Gracias!