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Editor responsable: Rafael Franzini Batlle
jueves, enero 22, 2026

El Proyecto Neptuno-Arazatí es una iniciativa en Uruguay destinada a mejorar el suministro de agua potable, principalmente para la región metropolitana del país, que incluye Montevideo y áreas circundantes. Se trata de una propuesta de colaboración público-privada para construir una planta potabilizadora de agua en la zona de Arazatí, en el departamento de San José, que tomará agua del Río de la Plata.

Objetivos principales del proyecto:

  1. Abastecimiento de agua: El proyecto busca mejorar la capacidad de suministro de agua potable a Montevideo y el área metropolitana, una región que concentra gran parte de la población de Uruguay. El crecimiento poblacional y la sequía recurrente en la región hacen urgente la necesidad de nuevas fuentes de agua.
  2. Planta potabilizadora y acueducto: El plan incluye la construcción de una planta de tratamiento en Arazatí y un acueducto que transportará el agua potabilizada hasta Montevideo. También se prevé la ampliación de la infraestructura de almacenamiento y distribución de agua.
  3. Iniciativa público-privada: Este proyecto se lleva a cabo bajo el marco de participación público-privada (PPP), lo que significa que empresas privadas asumirán parte de la construcción y gestión, con una supervisión y regulación del Estado, a través de la OSE (Obras Sanitarias del Estado).

Controversias y preocupaciones:

El Proyecto Neptuno ha generado debate en Uruguay, con preocupaciones de diversos sectores. Algunas críticas incluyen:

  • Impacto ambiental: Grupos ambientalistas han manifestado preocupaciones sobre los posibles impactos negativos en el ecosistema del Río de la Plata.
  • Costo: Se ha cuestionado la viabilidad financiera del proyecto y el endeudamiento a largo plazo del Estado para cubrir los costos de la infraestructura.
  • Privatización del agua: Hay inquietudes sobre si el modelo PPP podría llevar a una privatización encubierta del acceso al agua, un recurso considerado bien público en Uruguay.

A pesar de las críticas, el gobierno uruguayo y la OSE consideran que el Proyecto Neptuno – Arazatí es clave para garantizar la seguridad hídrica en un contexto de cambio climático y sequías prolongadas.

Cronología del Proyecto Neptuno en Uruguay: procesos y avances

El Proyecto Neptuno – Arazatí en Uruguay ha tenido una cronología marcada por debates técnicos, políticos y sociales. A continuación,  presento un resumen de los hitos principales y los avances del proyecto hasta la fecha.

Cronología del Proyecto Neptuno:

  1. 2019 – Primeras ideas y estudios preliminares
    • El gobierno del entonces presidente Tabaré Vázquez comenzó a considerar nuevas opciones para aumentar el suministro de agua en Montevideo y la región metropolitana debido a problemas recurrentes con las fuentes actuales (principalmente la represa de Paso Severino en el río Santa Lucía). Aunque se evaluaron distintas alternativas, no se concretó una propuesta formal antes de finalizar su mandato.
  1. 2020 – Administración de Luis Lacalle Pou y presentación del proyecto
    • En marzo de 2020, con la asunción del presidente Luis Lacalle Pou, el tema del suministro de agua en la zona metropolitana cobró mayor relevancia.
    • Durante el 2020, se retomaron y actualizaron estudios de viabilidad para una planta potabilizadora que tomara agua del Río de la Plata, en la zona de Arazatí. La iniciativa sería realizada bajo un esquema de Participación Público-Privada (PPP).
  1. 2021 – Propuesta formal y primeras críticas
    • En agosto de 2021, el gobierno presentó oficialmente el Proyecto Neptuno como una solución para asegurar el abastecimiento de agua potable a largo plazo.
    • Controversias: A lo largo de 2021, el proyecto comenzó a enfrentar críticas, sobre todo de sectores ambientalistas, sindicales (de la Federación de Funcionarios de OSE) y algunos partidos de la oposición. Estos grupos cuestionaban el impacto ambiental y social del proyecto, así como el modelo PPP utilizado para su financiamiento.
    • Informe de OSE: La OSE presentó un informe en el que avalaba la necesidad de la planta, argumentando que el crecimiento poblacional y los efectos del cambio climático podrían llevar a situaciones críticas de desabastecimiento.
  1. 2022 – Avances técnicos y marco legal
    • Durante 2022, el proyecto siguió avanzando en la parte técnica. Se realizaron estudios ambientales para determinar el impacto en el ecosistema del Río de la Plata y en la zona de Arazatí.
    • Se trabajó en la elaboración de los pliegos para el llamado a licitación, y el gobierno comenzó a preparar el marco legal que permitiría avanzar con la contratación bajo el esquema PPP.
  1. 2023 – Licitación y nuevas críticas
    • En febrero de 2023, el gobierno lanzó el proceso de licitación para la construcción de la planta potabilizadora y el acueducto correspondiente.
    • El proyecto siguió generando debate, con varios sectores reiterando sus preocupaciones por la eventual privatización de un recurso público y el alto costo financiero.
    • Apoyo y oposición: Mientras el gobierno defendía el proyecto como una solución clave para garantizar la seguridad hídrica en el largo plazo, partidos de la oposición como el Frente Amplio pidieron más estudios y alternativas. La oposición propuso que se priorizara la recuperación de la cuenca del Río Santa Lucía, en lugar de depender del Río de la Plata.
  1. 2024 – Próximos pasos
    • Se espera que durante 2024 se realicen los procesos de adjudicación de la obra y que comiencen las fases iniciales de construcción, que se extenderían por varios años.
    • Según los planes del gobierno, la planta de potabilización podría estar operativa en algún momento entre 2026 y 2027, dependiendo de los avances de la obra y los procesos regulatorios.

Avances técnicos y procesos:

  • Planta potabilizadora: La planta en Arazatí será diseñada para captar agua del Río de la Plata, tratarla y potabilizarla para el consumo de Montevideo y el área metropolitana. Será una de las infraestructuras más grandes del país en su tipo.
  • Acueducto: Se construirá un acueducto que transportará el agua potabilizada desde la planta hasta Montevideo, lo que implica una importante obra de ingeniería que conectará varias zonas del país.
  • Financiación: El proyecto será financiado bajo el esquema PPP, lo que significa que empresas privadas construirán y gestionarán parte de la infraestructura, mientras el Estado, a través de la OSE, mantendrá la supervisión y regulación del servicio.
  • Impacto ambiental: Se han llevado a cabo estudios ambientales para medir el impacto del proyecto en el Río de la Plata, así como en la biodiversidad local. Se espera que las licencias ambientales sean aprobadas antes de que las obras comiencen.

El Proyecto Neptuno sigue siendo un tema central en las discusiones sobre infraestructura hídrica en Uruguay, con la mirada puesta en su potencial para solucionar problemas de suministro de agua potable a largo plazo.

¿Qué dice la academia, el Estado y las organizaciones civiles ambientalistas del Proyecto Neptuno?

El Proyecto Neptuno en Uruguay ha generado diversas opiniones y debates entre diferentes actores clave, como la academia, el Estado y las organizaciones civiles, especialmente las ambientalistas. A continuación, se resume lo que cada uno de estos grupos ha expresado sobre el proyecto.

1. Posición del Estado:

El gobierno uruguayo, bajo la administración de Luis Lacalle Pou, ha defendido el Proyecto Neptuno como una solución necesaria y estratégica para asegurar el abastecimiento de agua potable en la región metropolitana de Montevideo, ante la creciente demanda y las amenazas de sequía, agravadas por el cambio climático.

Argumentos a favor del proyecto:

  • Seguridad hídrica: El gobierno considera que el Proyecto Neptuno es esencial para enfrentar las posibles crisis de agua en Montevideo y el área metropolitana, que ya han sufrido problemas de abastecimiento debido a la escasez en la cuenca del río Santa Lucía.
  • Diversificación de fuentes: Actualmente, el abastecimiento de agua de la región depende principalmente del embalse de Paso Severino, que está llegando a sus límites. El Proyecto Neptuno se ve como una forma de diversificar las fuentes de agua, al extraer agua del Río de la Plata.
  • Esquema de participación público-privada (PPP): El Estado ha defendido el uso de una PPP como un mecanismo eficiente para financiar y gestionar grandes proyectos de infraestructura, argumentando que permite compartir los riesgos financieros y operativos entre el sector público y privado.

2. Posición de la academia:

La academia uruguaya ha presentado posturas diversas, generalmente críticas, con relación al Proyecto Neptuno. Investigadores y expertos en hidrología, ingeniería ambiental y planificación territorial han señalado varios puntos de preocupación, basados en estudios científicos.

Críticas desde la academia:

  • Impacto ambiental: Algunos académicos han advertido sobre los riesgos ecológicos del proyecto, especialmente en relación con el impacto que la extracción de agua del Río de la Plata podría tener en los ecosistemas costeros y marinos. Se teme que la planta potabilizadora y su operación afecten la salinidad y biodiversidad de la zona.
  • Viabilidad técnica y económica: Se ha señalado que, desde un punto de vista técnico, es posible que existan alternativas menos costosas y menos impactantes que el Proyecto Neptuno, como la recuperación de la cuenca del río Santa Lucía o la implementación de programas de reducción del consumo de agua.
  • Preocupación por la privatización: Algunos académicos han expresado su preocupación por el esquema PPP, sugiriendo que podría abrir la puerta a una privatización parcial del recurso hídrico, algo que va en contra de la Constitución de Uruguay, que consagra el agua como un bien público.

3. Posición de las organizaciones civiles y ambientalistas:

Las organizaciones ambientalistas y grupos de la sociedad civil han sido, en su mayoría, críticos del Proyecto Neptuno. Entre los grupos más activos en su oposición están la Federación de Funcionarios de OSE (FFOSE) y otras asociaciones dedicadas a la protección del medio ambiente.

Argumentos de las organizaciones civiles y ambientalistas:

  • Impacto ambiental y falta de estudios: Las organizaciones han manifestado su preocupación por el posible impacto negativo del proyecto sobre el Río de la Plata, su fauna y flora, así como sobre los ecosistemas circundantes. Aseguran que no se han realizado suficientes estudios de impacto ambiental para garantizar que no se dañe irreversiblemente el medio ambiente.
  • Alternativas más sostenibles: Muchos de estos grupos argumentan que, en lugar de construir una nueva planta de tratamiento de agua en Arazatí, el Estado debería centrarse en la recuperación de la cuenca del río Santa Lucía, que es la fuente de agua actual. También han propuesto iniciativas de eficiencia y ahorro de agua, así como la protección de los humedales que actúan como filtros naturales.
  • Crítica al modelo PPP: Una de las críticas más fuertes es que el modelo de participación público-privada (PPP) podría llevar a una mayor participación del sector privado en la gestión del agua, lo que va en contra de los principios de gestión pública del agua consagrados en la reforma constitucional del 2004, donde el agua fue declarada un derecho humano fundamental.
  • Preocupaciones sociales: Las organizaciones sociales también temen que el costo del agua pueda aumentar si las empresas privadas involucradas buscan maximizar sus ganancias. Existe el temor de que la población más vulnerable sea la más afectada por posibles incrementos tarifarios.

En resumen:

  • El Estado apoya el Proyecto Neptuno como una solución estratégica para garantizar el suministro de agua potable a largo plazo, argumentando que es una respuesta necesaria a la escasez de agua y que el modelo PPP es eficaz para compartir riesgos y costos.
  • La academia ha expresado preocupaciones sobre el impacto ambiental, la viabilidad técnica y el costo económico del proyecto, sugiriendo que hay alternativas más sostenibles.
  • Las organizaciones civiles y ambientalistas son mayormente críticas, denunciando los riesgos ecológicos y la posible privatización del agua, al tiempo que proponen enfoques más centrados en la conservación y en la mejora de las fuentes de agua actuales.

El debate sobre el Proyecto Neptuno continúa siendo un tema central en la discusión sobre la gestión de los recursos hídricos en Uruguay, con posturas encontradas sobre cómo abordar la crisis hídrica y qué soluciones son las más adecuadas para el futuro del país.

Particularmente, considero fundamental que todos los actores involucrados formen una mesa de trabajo para definir lineamientos comunes en beneficio del país y su gente. Donde haya garantías, respeto e igualdad entre las partes, y criterio lógico de triple impacto: social, económico y ambiental. Aspecto que claramente ha fallado.

María Ximena Allua Ulfe es Doctora en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de la República, con posgrado en Cambio Climático por la Universidad de Buenos Aires, y estudiante de master en Proyectos de Gestión Ambiental por la Universidad Europea del Atlántico. Cuenta con un diplomado en derecho ambiental, gestión ambiental territorial, economía circular, proyectos de energías renovables, entre otros temas afines. Actualmente es Funcionaria pública del Ministerio de Economía y Finanzas y es autora de diversos artículos por Uruguay en la revista académica digital Iberoamérica de Derecho y Ambiente en Argentina.  También es voluntaria en organizaciones ambientales locales e internacionales.

 

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